Cuban Rock And The Revolution (Part 2)

English / Spanish

This is the second installment in a two-part article about Cuban rock during the revolution. Check out part one here.

Cuba, 1966. Across Latin America, a domino effect was occurring. Democratically elected governments were falling and U.S.-backed military regimes were taking their place. In January, Havana hosted the "Tricontinental Conference," a messy crossroads of the global revolutionary struggle.

Pablo Menendez

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Musicians were called to the ranks. That October, Pablo Menéndez, a teenager from San Francisco with little Spanish — but a passion for guitar ­— arrived for what he expected to be an educational year abroad at Cuba's prestigious National Arts School (ENA). A year became a lifetime.

Pablo's path to Cuba was paved by his mother, Barbara Dane, who earlier that year had toured Cuba, defying a U.S.-imposed cultural and economic blockade. Dane was a renowned blues and folk musician whose activist credentials went back decades. Committed to the cause, Dane and her partner Irwin Silber (who edited the important folk magazine Sing Out!) joined forces with the revolutionary state to organize the 1967 "First Protest Song Gathering," a landmark event in the history of Latin American protest music. Meanwhile, Pablo was making friends, learning Spanish and soaking up a rich musical scene in full fermentation.

The ENA, where Pablo was enrolled, was unique to the Americas, if not the world. Children of peasants with little or no educational background mixed with urban educated youth, all committed to studying the arts. The comingling produced, as Menéndez later remarked, an "explosion of creativity." Pablo had brought with him an amazing assortment of music, recorded in "marathon sessions of taping albums from my mother's incredible vinyl collection and all the rock albums I could get my hands on," as he told me. His collection became the soundtrack for school parties and Pablo a musical conduit to the world outside. Still, for administrators, "the arts" was synonymous with classical training and performance. Modern dance and modern music alike were regarded with suspicion if not outright hostility. When Pablo put together a rock band that became a sensation among his classmates, it took a toll on his classical studies. He flunked out.

By then, Menéndez was more committed than ever to the Cuban revolutionary project. Yet rock was officially deemed the music of imperialism by authorities. Though frustrated by the small-mindedness of officialdom, he also discovered that he was not alone in his urge to innovate.

Cuba Va!

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Other talented young artists such as Silvio Rodríguez, Pablo Milanés and Noel Nicola had their own run-ins with authorities. Around 1970, they migrated to the offices of the Cuban Film Institute (ICAIC), where they found refuge under the protection and musical mentorship of Leo Brouwer, a like-minded yet classically trained guitarist. The result was the folk-rock fusion cooperative GESI (see the previous blog post), to which Pablo contributed not only his own rock background but his electric guitar and wah-wah pedal as well.

"We felt that we had to have Cuban roots," Menéndez told me, "but and technology." The song "Cuba Va!," with Pablo's wailing guitar, became as he put it, an "anthem — of rebellious, youthful energy, national pride, and anti-imperialist euphoria."

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But other songs by the collective also reflected the direct influence of Menéndez on an emergent sonic sensibility and countercultural ethos a la cubana, such as "Muros Transparentes" (Transparent Walls) by Noel Nicola: "When will that noise [of 'doing without emotions'] ever stop?/When people decide to make love/And to love face to face/In houses with transparent walls/(If you were only more uninhibited, oh, honey!)"

Listen to "Muros Transparentes"

The intertwining of electric rock guitar with Cuban drumming one hears on this song directly reflected Menéndez's musical contribution and set him on a further musical quest. He wanted to achieve an effortless fusion of rock with Cuban polyrhythms, for he recognized that both were grounded in African-derived instrumentation and movement. By doing so, rock might escape the trap of ideological banishment it suffered under the regime. Menéndez explained in the liner notes for Cuba Va! that rock was reflective of "the fusion of cultures."

Menéndez went on to perform jazz with Sonido Contemporáneo, a Havana-based group that featured famed pianist Gonzalo Rubalcaba. Menéndez also traveled internationally with his mother to play at politically motivated folk festivals linked to the anti-racist and anti-war movements. But his musical quest came to fruition with the formation first of Sintesis and then Mezcla, each band pursuing a style reflective of its name: synthesis, mixture.

Cuba changed Pablo in ways he could never have fathomed. And in turn, Menéndez helped transform Cuba's musical landscape in ways not even Fidel could have predicted. In December 2000, none other than Castro himself assisted in the unveiling of a statue dedicated to John Lennon. Menéndez, in his own way, certainly helped Castro see the light.

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English / Spanish

La Historia Del Rock Latino: El Rock Cubano Y La Revolución (Parte II)

Cuba, 1966. En toda América Latina, caía un gobierno democrático tras otro, y subían al poder dictaduras militares apoyadas por los Estados Unidos. En Enero, la Habana fue el sitio de la "Conferencia Tricontinental," una intersección de luchas revolucionarias globales.

También hubo reclutamiento de músicos. En octubre de ese año, Pablo Menéndez, un joven guitarrista de San Francisco, California, que apenas hablaba español, llegó Cuba para cursar un año en la prestigiosa Escuela Nacional de Arte (ENA). En ese momento, no podría imaginar que terminaría viviendo allí el resto de su vida.

Pablo Menendez

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Un año antes de que Pablo fuese a Cuba, su madre, Barbara Dane, había hecho una expedición a la isla, desafiando los bloqueos económicos y culturales impuestos por los Estados Unidos. Dane era una conocida música de folklore y blues, además de una dedicada activista. En 1967 ella y su compañero Irwin Silber (editor de la importante revista de música folclórica Sing Out!) se unieron a la revolución Cubana, organizando la primera reunión de canciones de protesta, un evento que marcó la historia de la canción de protesta en América Latina. Mientras tanto, Pablo se hacia de amigos cubanos, aprendía español, y absorbía la riqueza musical que fermentaba en Cuba.

La ENA, donde Pablo estaba estudiando, era única en América y en el mundo. Allí los hijos de campesinos con poca educación se mezclaban con la juventud urbana educada, unidos por la meta de estudiar artes. Según me lo contó Menéndez recientemente, era una "explosión de creatividad." Pablo llevó con el a Cuba una increíble colección de música, grabaciones "de la increíble colección de vinilo de mi madre y todos los álbumes de rock que podía encontrar..." su colección de música se convirtió en la banda sonora de las fiestas escolares y Pablo se volvió un embajador de la música internacional. Sin embargo, para los administradores de la escuela, "arte" era sinónimo con lo clásico. La música y danza moderna eran vistas con desconfianza e incluso hostilidad. Cuando Pablo creó una banda de rock and roll que se convirtió en una sensación entre sus compañeros de colegio, sus estudios de música clásica sufrieron. Reprobó.

Para ese entonces, Menéndez, estaba más comprometido que nunca con la revolución cubana. Pero las autoridades veían al rock como música imperialista. Aunque Menéndez se sentía frustrado por la miopía de sus superiores, no tardó en descubrir que no era el único que deseaba innovar en la música.

Otros artistas jóvenes y talentosos como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola también tuvieron conflictos con las autoridades. Alrededor de 1970, estos músicos se mudaron al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) donde encontraron refugio bajo la protección del maestro Leo Brouwer, un guitarrista clásico pero con ideologías parecidas a las suyas. El resultado fue una fusión entre el rock y el folclore, una cooperativa llamada GESI. Pablo influenció a la agrupación con su conocimiento del rock, y su dominio de la guitarra eléctrica y el pedal wa-wa.

Hace poco hable con Menéndez. Según el la agrupación sentía que tenía "raíces cubanas, pero le agregábamos lo que necesitábamos a nuestra música, tecnología y elementos de otras culturas." La canción "Cuba Va!" en la cual Pablo toca guitarra, se convirtió en "un himno- de la rebelión, la energía de la juventud, el orgullo nacional, y la euforia antiimperialista."

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Pero otras canciones compuestas por GESI también reflejaban la influencia directa de Menéndez sobre una emergente sensibilidad musical una contracultura a la cubana. Por ejemplo "Muros Transparentes" de Noel Nicola: "¿Hasta cuando va a durar el ruido? Hasta gente se decida, a hacer el amor y amar de frente. En casas con muros transparentes...Si fueses mas desinhibida, hay mi vida."

Listen to "Muros Transparentes"

La mezcla de guitarra eléctrica con percusión cubana refleja la contribución musical de Menéndez; los resultados motivaron al joven a continuar su búsqueda musical. Su deseo era fusionar el rock con los ritmos cubanos. Menéndez entendía que ambos géneros tenían raíces en la música africana. Al hacer esto, tal vez el rock pudiese escapar del exilio impuesto por el gobierno cubano. En la carátula de Cuba Va! Menéndez explicó que el rock relejaba una "fusión de culturas."

Con el tiempo Menéndez se volcó al jazz, tocando con Sonido Contemporáneo, un grupo basado en Habana en el cual también tocaba el famoso pianista Gonzalo Rubalcaba. También se dedicó a viajar internacionalmente con su madre para tocar en festivales folclóricos, ligados a los movimientos anti-bélicos y de justicia racial. Pero el máximo logro de su búsqueda musical fue la formación de la banda Síntesis, y luego de la agrupación Mezcla. Tal como sus nombres indican, estas bandas buscaban lograr la mixtura perfecta de estilos musicales.


Cuba cambió a Pablo más de lo que pudo haberse imaginado cuando llegó para cursar un año de aprendizaje en la Escuela Nacional de Arte. A su vez, Menéndez ayudó a transformar la música cubana de una forma que ni siquiera Fidel pudo haber predicho. En Diciembre del 2000, el mismísimo Castro asistió a la inauguración de una estatua dedicada a John Lennon. De cierta manera, fue Menéndez quien ayudo a Castro a entender la importancia del rock.

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