El equipo fantasma El fútbol y la política no siempre se mezclan. Después del golpe que llevó el General Augusto Pinochet al poder, la selección chilena de 1973 se convirtió en un símbolo de un país dividido. El productor Dennis Maxwell tiene la historia de un equipo, y un partido que nunca debió ocurrir.
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El equipo fantasma

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El equipo fantasma

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CARLOS CASZELY: Fue un ridículo a nivel mundial... A mí me da vergüenza recordar eso porque fue algo muy, muy, muy, muy triste para nosotros.

DANIEL ALARCÓN, HOST:

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Hoy volvemos a nuestros archivos, a una historia sobre fútbol…

Hay partidos míticos que la gente siempre recuerda. Y otros que pasan al olvido. En el caso chileno, hay uno en especial, el más olvidado de todos. Un “partido de revancha” para las eliminatorias del mundial del 74 entre Chile y La Unión Soviética.

Hoy, El equipo fantasma.

Este es Dennis Maxwell.

DENNIS MAXWELL: La historia de este partido comienza el día del golpe militar encabezado por Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. La selección chilena estaba en plena campaña eliminatoria para el mundial de Alemania 74. La roja debía salir del país para jugar una serie de partidos amistosos antes de viajar a Moscú, donde disputaría su primer encuentro contra los soviéticos. El ganador iría al Mundial, y el perdedor se quedaría fuera.

CASZELY: Mi nombre es Carlos Humberto Caszely Garrido, nací el 5 de julio de 1950, tengo 62 años. Títulos, uff...a ver: jugador de fútbol profesional, jugador de fútbol amateur, profesor de educación física de la Universidad de Chile....

MAXWELL: Cazsely fue el protagonista de estas eliminatorias. En el primer amistoso, contra México, Caszely metió un par de goles. Pero después del partido, la gente no le hablaba de fútbol, sino de la situación política en su país.

CASZELY: No era más allá del partido, era de los muertos que había en Chile, de los muertos que habían después del golpe, que nosotros indudablemente aquí en Chile no sabíamos porque no se sabía absolutamente nada, no había noticias, no había ninguna cosa.

MAXWELL: Después de México, la gira llevó a la selección chilena a Suiza, y ahí la reacción fue similar. La gente se les acercaba para preguntarles por noticias de Chile. De sus familias. De los muertos. Como si, en vez de jugadores de fútbol, fueran mensajeros.

¿Pero mensajeros de qué?

(SOUNDBITE DE MENSAJE RADIAL 11/09/73)

ANUNCIO: El Palacio de la Moneda deberá ser evacuado antes de las 11 horas. De lo contrario, será atacado por las fuerza aérea de Chile. Los trabajadores deberán permanecer en sus sitios de trabajo, quedándoles terminantemente prohibido abandonarlos. En caso de que así lo hicieren, serán atacados por fuerzas de tierra y aire...

MAXWELL: Después de los partidos amistosos llegaron a la Unión Soviética, donde casi no los dejan entrar. Para los soviéticos ellos eran emisarios de un gobierno con el que no simpatizaban. Varios jugadores, incluyendo Caszely, fueron detenidos en el aeropuerto de Moscú durante varias horas.

CASZELY: Según los rusos no éramos nosotros los que estábamos en el pasaporte y por esos no nos dejaban entrar…

MAXWELL: Así serían sus días en Moscú: tensos, complicados, llenos de ansiedad. Caszely se acuerda perfectamente de cómo fue el partido en el estadio Lenin.

CASZELY: Nosotros llegamos al estadio 4 grados bajo cero, con un frío enorme, entramos a la cancha, estadio lleno…Cuando estaba el estadio lleno siempre yo pensaba y me imaginaba que estaban a favor, por lo tanto las pifias o los gritos, o este zumbido de abeja que se siente abajo en la cancha, yo siempre los traducía a mi favor…No lograron vencernos, empatamos a cero, y cuando termina el partido la gente aplaudió.

MAXWELL: Luego de este empate, ahora Chile tendría que enfrentar a la Unión Soviética en casa y de este partido -ni más ni menos- dependía la clasificación al mundial.

Pero había un importante detalle. Los militares chilenos habían convertido el Estadio Nacional de Santiago en un campo de concentración.

Los Soviéticos se negaban a jugar en un estadio que para ellos estaba “manchado de sangre”, una acusación que por supuesto la junta militar de Pinochet negaba rotundamente. En un intento por mediar entre los chilenos y los soviéticos, la FIFA mandó unos representantes a Santiago, supuestamente para inspeccionar el Estadio Nacional. Querían asegurarse de que el lugar estuviera en regla para el partido… Eso significaba “comprobar” que en el estadio no hubiera presos, ni torturados, ni asesinados.

JORGE MONTEALEGRE: A quienes estábamos en el estadio no nos dejaron subir a las graderías, ¿no?, a ver lo que pasaba en la cancha.

MAXWELL: Jorge Montealegre estaba ahí. El día que la comisión de la FIFA recorrió el estadio, fue silenciado -como tantos más- a punta de fusil... Tenía sólo 19 años.

MONTEALEGRE: Nos mantuvieron abajo, nos mantuvieron en los camarines o en las escotillas…como fondeados, como escondidos.. no salimos esa vez porque había periodistas que iban con esta comisión. Como que eran dos mundos distintos.

MAXWELL: En ese momento, se dice que había unos 7,000 detenidos en el Estadio Nacional. Siete mil. Y los representantes de la FIFA no vieron nada. Por supuesto, la cancha estaba pulcra, perfecta. Más de un prisionero me dijo que los milicos cuidaban la cancha má s que a sus propias armas.

Así, la FIFA dió el visto bueno para jugar en el Estadio Nacional. Y en nombre de esta organización, el presidente de la asociación chilena de fútbol, dio un ultimátum. Esta es su conferencia de prensa, donde se dirige directamente a los soviéticos.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO, CONFERENCIA DE PRENSA)

FRANCISCO FLUXÁ: El problema está en sus manos; o usted juega el día 21 en Santiago de Chile o se retira del campeonato mundial. Eso significaría la clasificación automática de Chile.

MAXWELL: La FIFA y el gobierno de Pinochet estaban de acuerdo: el partido decisivo se jugaría en el Estadio Nacional. Sí o sí.

Unos días antes del partido los presos fueron trasladados al norte de Chile, a Chacabuco, a una salitrera en pleno desierto de Atacama.

MONTEALEGRE: Los ojos del mundo estaban mirando a Chile, la dictadura…El símbolo de un estadio como campo de concentración era una pésima propaganda, digamos, para la dictadura. O sea, recorrió el mundo el estadio como metáfora de la dictadura chilena.

ALARCÓN: Ya volvemos después de la pausa.

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TERRY GROSS: Soy Terry Gross, presentadora de Fresh Air. Tenemos entrevistas de largo aliento que cubren todas tus necesidades en el área de la cultura pop. ¿Música? Escucha nuestra entrevista con Springsteen. ¿Televisión? Hablamos con los creadores de The Deuce de HBO. ¿Libros? John Lecarre nos cuenta sobre sus años como espía. Puedes encontrar Fresh Air en el app NPR One o donde escuches podcasts.

ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Llegó el día del partido entre Chile y la Unión Soviética. Los soviéticos habían sido categóricos: no jugarían en el Estadio Nacional. Pero los organizadores chilenos mantenían que los rusos no se habían comunicado. Este es Alfredo Asfura, un dirigente de la Federación de Fútbol de Chile en esa época.

ALFREDO ASFURA: Y hubo una postura de silencio, de indiferencia, y de irresponsablemente de no comunicarse ni dar margen. Hasta el último minuto nosotros no sabíamos si por ahi por el túnel del Estadio Nacional iba a aparecer Unión Soviética.

MAXWELL: Es el 21 de noviembre de 1973. Solo dos meses y medio después del golpe militar.

En un estadio casi vacío, y al sonido de una triste banda de carabineros, los jugadores chilenos salieron a la cancha.

El árbitro, que no era árbitro FIFA, sino un árbitro chileno, dio el pitazo inicial, y cuatro jugadores avanzaron hacia la portería sur --sin dificultad, pues no tenían rival. Frente a un arco sin arquero, el “Chamaco” Valdés, mediocampista y capitán del equipo, se detuvo un instante con la pelota. Los periodistas se acomodaron para tomar la foto. Valdés remató de derecha y el balón entró en la red. En lo alto del estadio el marcador mostraba Chile 1, Unión Soviética 0.

Así lo recuerda Elías Figueroa, uno de los mejores jugadores de esa selección.

ELÍAS FIGUEROA: Yo creo que fue un absurdo porque nos tuvimos que formar, porque la FIFA así lo dice en las reglas, y teníamos que hacer el gol para ganar [risas] para poder dar por ganado el partido. Nosotros los jugadores nos matábamos de la risa con eso de tener que hacer el gol, no jugar contra nadie, no tener a nadie y avanzar.

MAXWELL: Caszely es incluso más tajante.

CASZELY: Esa selección hizo el ridículo más grande de la historia --fue un ridículo a nivel mundial.

MAXWELL: Si para los jugadores fue absurdo, para Jorge Montealegre y los miles de detenidos que sobrevivieron semanas tortuosas encerrados en el Estadio Nacional, este partido representó algo más.

MONTEALEGRE: Bueno, yo creo que también fue una metáfora del país, ¿no?. Esto de jugar solo y ganar, ¿no es cierto?…un partido fantasma ¿no?, con un equipo en el fondo de desaparecidos ¿no?. Era como jugar con los desaparecidos, ¿no?... una cosa así como se ideó o se creó, o se representó el drama de los desaparecidos con la cueca sola.

MAXWELL: La cueca es el baile nacional en Chile. Los familiares de los detenidos desaparecidos hacen una versión del baile en la que danzan sin sus parejas, sin sus seres queridos. Bailan solos. Así clasificaba Chile para el mundial de Alemania.

CASZELY: ¡Salió al mundo! Salió al mundo: “Rusia no fue a jugar a Chile, Chile clasifica”. En los títulos en los diarios, si tú lees los diarios de esa época, con letras grandes se informaba que Rusia no había venido y que Chile clasificaba para el mundial del 74.

MAXWELL: Meses después, en junio de 1974, Pinochet convocó al equipo para despedirlo antes de que éste viajara a Alemania.

CASZELY: ...Y cuando estamos todos parados así y abren las puertas aparece un gallo con capa, lentes oscuros, con gorro y de verdad que me dio [risas], por eso digo, sí susto, me corrió un hilito helado por atrás así de ver esta cosa hitleriana así, con cinco gallos detrás, te prometo, no sé si fue de valentía o de cagón. La cosa es que cuando él empieza a acercarse yo pongo la mano detrás y no se la doy…

MAXWELL: Caszely se atrevió a negarle la mano a Pinochet, uno de los primeros gestos de protesta contra la dictadura.

En Alemania, todo les salió mal -- dos empates y una derrota -- dejando el acto de Caszely como quizás el episodio más recordado en Chile de este mundial.

Años más tarde, en 1985, se organizó un partido para despedir a Caszely como jugador profesional. Fue en el Estadio Nacional. Era una tarde cálida, de primavera. Y llegaron más de ochenta mil personas, con banderas, lienzos, y gritos, alentando al jugador, y desatando también su rabia contra la dictadura, que ya tenía más de una década en el poder. Jorge Montealegre estuvo allí.

MONTEALEGRE: Cuando se despedía a Caszely uno sabía que iba a un evento que era deportivo, pero que era político también. En ese sentido Caszely fue muy simbólico....

MAXWELL: Pero más que simbólico. La madre de Caszely estuvo detenida, y fue torturada.

CASZELY: Se sabía lo que había pasado con su familia, se sabía que era de izquierda, se sabía que él le había negado darle la mano a Pinochet. Actos de arrojo, ¿no?, que interpretaban a mucha gente que hubieran querido hacerlo, y que no se habrían atrevido a hacerlo.

MAXWELL: Era la primera vez que Jorge volvía a pisar el Estadio Nacional, después de ser prisionero y de conocerlo como campo de tortura.

MONTEALEGRE: Para mi en lo personal era volver a una cierta tradición familiar de ir con mi hermano al estadio. Lo sentí, y fue como un exorcismo también en el sentido de volver a ese lugar pero con otro signo.

MAXWELL: Ningún canal de televisión se atrevió a transmitir en vivo el partido de despedida de Caszely. Quizá porque sabían que más que partido, se transformaría en una protesta.

MONTEALEGRE: La despedida de Caszely hay que insertarla en un marco de movilizaciones crecientes contra la dictadura. Yo creo que una de las manifestaciones masivas ¿no?, que tiene que ver con el inicio de las protestas ¿no?, fue la de Caszely.

MAXWELL: Solo Radio Cooperativa de Santiago transmitió el partido.

CASZELY: ...porque la Cooperativa decía todo lo que estaba pasando en el Estadio Nacional, de los gritos de: ¨Pinochet va a caer, va a caer, va a caer¨.

ALARCÓN: Dennis Maxwell es periodista y documentalista. Vive en Oakland, California. Un agradecimiento especial a Gayle Maxwell y a Rodolfo Campos. Esta historia fue editada por Annie Aviles, Camila Segura y por mi. La mezcla y el diseño de sonido es de Martina Castro y Andrés Azpiri.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Desiree Bayonet, Jorge Caraballo, Barbara Sawhill, Ryan Sweikert, Luis Trelles, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas, y Silvia Viñas. Maytik Avirama es nuestra pasante editorial y Andrea Betanzos es la coordinadora de programas. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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