Un millón de monedas : Radio Ambulante ¿Cuántos dragones verdes tenemos que matar hoy?

Para millones de venezolanos, la solución para sobrellevar una crisis económica demasiado real estaba en un mundo de fantasía. Lo que no sabían era que eso los llevaría a una guerra mundial.

En nuestro sitio web puedes encontrar una transcripción del episodio.

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Un millón de monedas

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DANIEL ALARCÓN: Esto es Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón.

Esta historia sucedió, al mismo tiempo, en dos mundos distintos… mundos habitados por gente como ellos…

YORYELIN RAVELO: Mi nombre es Yoryelin Ravelo. Tengo 29 años.

HUMBERTO BOGARÍN: Yo me llamo Humberto Bogarín, tengo 29 años.

ALARCÓN: En un mundo, Yoryelin y Humberto eran un matrimonio joven con una hija de un año. En el 2018, estudiaban Educación en una universidad en Venezuela y no encontraban un trabajo que les pagara lo suficiente para mantener a su familia en medio de una crisis económica grave que llevaba años.

Pero en el otro mundo, Yoryelin se llamaba Artemisa; y Humberto, Prometeo.

RAVELO: Mi esposo y yo, eh, nuestros personajes eran arqueros.

BOGARÍN: Nosotros éramos guerreros porque luchábamos contra los dragones, luchábamos contra los chamanes. Nuestro trabajo era luchar.

ALARCÓN: Luchar en un mundo, a primera vista, medieval…

En el mundo de Runescape o, como le dicen algunos, Ronscape o Runescape— un videojuego para computadoras creado en 2001, en el que cada jugador elige un rol o un personaje, hace alianzas y se enfrenta a otros jugadores en línea. Es un lugar de fantasía habitado por todo tipo de seres. Gigantes, dragones, hadas, monstruos, y también humanos… como los personajes de Yoryelin y Humberto. Y estaban ahí porque jugar en Runescape se había convertido en su trabajo a tiempo completo.

Fue un sobrino de Humberto el que les enseñó cómo se podía ganar dinero jugando.

RAVELO: Pasó como tres días aquí explicándonos el juego todo, cómo él hacía, desde empezar a crear la cuenta. Todo, todo el manejo de eso y nos dio una página guía, un canal de YouTube.

[Soundbite de archivo]

HUGODZILLA: Hola, ¿qué tal, hermanos? ¿Cómo están? Bienvenidos a un nuevo video. Yo soy Hugodzilla. Y bueno, les voy a enseñar a jugar Old School Runescape totalmente desde cero.

ALARCÓN: Old School Runescape, una versión del 2013 del juego, que fue hecha para verse, como lo dice su nombre, old school, retro, como algunas versiones anteriores. Las animaciones son muy similares a las que veíamos en otros videojuegos de principios de los 2000. Personajes que parecen hechos de bloques de colores, planos, sin detalles. Y esa es la versión que se comenzó a usar en Venezuela hacia el 2015. Para ese año, el país tenía el Internet más lento de toda Latinoamérica y, Old School Runescape no necesita mucho ancho de banda.

En Runescape, los jugadores exploran nuevos terrenos, mejoran sus habilidades —como correr más rápido, tener mejor puntería— o completan misiones como luchar contra monstruos y gigantes o reparar el reloj de una torre, y así pueden ganar objetos especiales o monedas de oro, que se usan para comprar objetos en el juego: armas, armaduras… Y fueron estas monedas las que motivaron a la pareja a meterse en Runescape, pues desde el 2015, se habían comenzado a comercializar en Internet. Es tedioso conseguirlas jugando. Son pocas las que logras recolectar en cada misión, y resulta más fácil, más rápido, comprarlas fuera del juego con dinero real. Así, el verdadero trabajo de Yoryelin y Humberto se convirtió en vender lo que conseguían a jugadores de otros países por Internet.

Lo hacían porque, mientras la crisis económica de Venezuela empeoraba, ellos podían ganar, mensualmente, hasta cuatro veces más de lo que hubieran podido ganar en otros trabajos.

RAVELO: Cuando empezamos hacíamos como 20 dólares semanal, o sea, imagínate, era dinero porque la gente cobraba 20 mensual.

ALARCÓN: En trabajos de tiempo completo como vender ropa en una tienda, por ejemplo.

BOGARÍN: Y imagínate tú, nosotros nos hacíamos tres, cuatro veces eso en el juego y no éramos ricos. Era vivir al día, era vivir con necesidades, con precariedades, Pero eh, no pasábamos hambre y eso se lo debemos a Runescape.

ALARCÓN: Así, Runescape no solo se volvería una parte principal de la vida de Yoryelin y Humberto, sino también de millones de venezolanos. Y lo que no sabía ninguno de ellos era que serían testigos de una guerra mundial.

Ya volvemos.

ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Nuestra editora Natalia Sánchez Loayza nos cuenta esta historia.

NATALIA SÁNCHEZ LOAYZA: En Ciudad Guayana, Estado Bolívar, la rutina de Yoryelin y Humberto comenzaba a eso de las 5 de la mañana.

BOGARÍN: Nos levantábamos, hacíamos café y nos organizábamos.

RAVELO: Tenías que jugar en las madrugadas porque ese era el momento ya para tú poder jugar más. La conexión era patética, patética, patética, patética.

SÁNCHEZ LOAYZA: Pero una vez que lograban conectarse, entraban a Runescape y empezaban escogiendo el mundo en el que iban a jugar.

Y aquí tenemos que entender cómo se estructura este juego. Imagínenlo como un multiverso. Tiene 230 servidores, que funcionan como mundos paralelos. Algunos son para aquellos que descargaron la versión gratuita de Runescape y otros son para miembros, que juegan en la versión de pago. Hay varios mundos para principiantes, pero otros que te piden tener cierto nivel de habilidad. Todos los mundos tienen el mismo mapa básico —las mismas ciudades, colinas, bosques y desiertos—, es decir, es una copia de una copia de una copia… pero los que pagan membresía, tienen acceso a territorios especiales.

Cuando un jugador entra a Runescape, una de las primeras cosas que ve es una lista con esos 230 mundos. Y en cada uno, hay una cifra de cuántos jugadores están en línea en ese mundo en particular. Entrar a uno no es una decisión permanente en el juego. Un jugador puede viajar entre mundos, pero solo puede estar en uno a la vez.

Yoryelin y Humberto casi siempre escogían uno que fuera gratuito y que no requiriera un nivel muy alto. Y cuando iban a zonas de pago, buscaban aquellas que tuvieran menos jugadores activos en ese momento para, por ejemplo, comenzar a matar dragones verdes.

RAVELO: Vistes tu muñequito, tienes tu muñequito vestidito, tienes tu bola de cañón y tu cañón. Te pones en el sitio donde es, para matar los dragones y instalas tu cañón y empiezas a tirarle flechas a los dragones. Conjunto con las bolas del cañón.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y una vez que mataban un dragón, buscaban a su siguiente víctima.

BOGARÍN: Y así toda la mañana matando dragones. Levantarse un rato cada dos, tres horas de la silla. De repente, poner el televisor un Discovery. Un History, por ejemplo, para no dormirse, uno para no aburrirse. Y como teníamos la cuestión mecánica, era me levanto yo y te sientas tú Yoryelin porque hay que seguir. Eran 12 horas, diez horas diarias o sea, no había descanso para esa pobre computadora.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y aunque Humberto tenía experiencia jugando otros videojuegos, la verdad esto lo sentían como una carga. Pero como trabajo de tiempo completo, se lo tomaban en serio. Y aunque eran jornadas larguísimas, valían la pena.

BOGARÍN: Es que era hasta donde la vista aguante. Ya llega un momento que la cabeza. Los ojos no te dan, simplemente. Y el dolor en la muñeca, como el túnel carpiano, algo así que no, no podíamos. Y hasta ahí. Hasta aquí llegamos hoy. ¿Cuántas emes hicimos? Sacábamos la cuenta: “Bueno, Yoryi, esta semana alcanza pa’ un kilito más de pollo”.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y por si no lo escucharon bien, Humberto dijo que al final del día contaban cuántas emes hacían. Una eme es un millón de monedas de oro en Runescape. Y esas emes —junto con otros ítems que conseguían en el juego como martillos, flechas, brazaletes— eran las que, luego, Yoryelin y Humberto podían vender en Internet. Ganar dinero matando dragones verdes por horas o completando cualquier otra misión repetitiva, de hecho, tiene un nombre: gold farming, que en inglés significa cultivar oro. Y en los juegos en línea, estos farmers son los usuarios que realizan una sola acción una y otra vez, y venden sus ganancias a otros usuarios.

Ellos comenzaron vendiendo en una página que se llamaba Bogla.

RAVELO: Allí era donde vendíamos al principio, al principio que después de esa página. Bueno, como es ilegal, tú sabes, la cerraron.

SÁNCHEZ LOAYZA: Es ilegal, porque ganar dinero vendiendo emes va en contra de las reglas de Runescape, que tiene una política —que todos conocen— contra el comercio en el mundo real o Real World Trading. Y así, si los moderadores del juego identifican que alguien lo está haciendo, pueden eliminar las cuentas de esos usuarios.

Por eso, había que ir con cuidado. Cuando ellos comenzaron a jugar, ya existía una comunidad que discutía los mejores sitios para comercializar emes. Se recomendaban los nombres a través de grupos privados de Facebook, Telegram o Whatsapp. Después de que cerraron Bogla, Yoryelin y Humberto comenzaron a utilizar otra página y también contactaban compradores por Facebook.

Pero había algo más: a pesar de que los compradores se encontraban en páginas web o redes sociales, las transacciones se tenían que hacer dentro del mismo juego.

BOGARÍN: Ellos te dan el nombre del usuario dentro del juego y te dicen: “Bueno, mi usuario se llama así me vas a pasar la eme en tandas”. Si era mucho dinero se pasaba en dos tandas.

SÁNCHEZ LOAYZA: Entonces los personajes se encontraban en Runescape y el de Humberto le entregaba las emes al del comprador. En el juego hay dos tipos de chats: uno público, que todos los jugadores activos en la pantalla pueden leer, y otro privado, que se puede iniciar con cualquier jugador. Así, por el chat privado que Humberto iniciaba con cada comprador, aparecía un mensaje:

BOGARÍN: Y te decía: “Mira, estoy viendo en el chat 50 emes”, tú le decías: “Correcto”, y ahí aceptábamos los dos.

SÁNCHEZ LOAYZA: Así, se transferían las monedas y, después, el comprador tenía que depositar los dólares en la cuenta de banco venezolano de Humberto. Por supuesto, este sistema los dejaba expuestos a estafas y muchos preferían escoger una página web que pudiera verificar que los usuarios eran confiables.

BOGARÍN: Normalmente cuando ya tú comienzas a vender como que te casas con esa página, porque ya tú sabes que no te roban, porque al fin y al cabo, cuando tú pasas tu oro a otra cuenta es un salto de fe. O sea, te pueden robar y te eliminan y listo.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y cuánto podían ganar o, más bien, cuánto valía cada dólar que ganaban en una transacción exitosa dependía de cómo andaba el país ese día…

BOGARÍN: El problema de aquí de Venezuela es, bueno, ahorita en en aquel momento estaba peor, era la inflación, entonces el juego, la moneda del juego, la M de juego iba de acuerdo como que a la inflación para decirlo así.

SÁNCHEZ LOAYZA: Para el 2018, el año en que los esposos comenzaron a trabajar en Runescape, la tasa de inflación venezolana era la más alta del mundo. A inicios de ese año, en Venezuela, el salario mínimo era de 2,5 millones de bolívares, lo que equivalía a menos de 4 dólares mensuales en el cambio del mercado negro, al que la mayoría de venezolanos recurría.

BOGARÍN: La situación era muy difícil un día que no trabajáramos, el otro día no comíamos, entonces era vida o muerte.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y así, extrañamente, la fantasía se fue colando en la realidad. De pronto, vivir en Venezuela requería que aprendieran a cazar dragones verdes, monos zombies, chamanes en forma de lagartos. Para comer, para sobrevivir.

Como ya dijimos, el gold farming es una práctica común en los juegos de rol en línea, como Runescape, así que, por supuesto, no todos los farmers en este juego eran venezolanos. También había de México, Perú, Estados Unidos y Egipto, entre otros. Pero, claro, era muy diferente lo que significaba vender una eme en la vida real en Estados Unidos, que en Venezuela.

BOGARÍN: En aquel momento, una eme eran 30 centavos de dólar si no me equivoco. Cero treinta. Sí. O cero 50. Algo así. Entonces imagínate tú la. Eso era en aquel momento éramos ricos para la realidad venezolana.

SÁNCHEZ LOAYZA: Porque incluso con ese precio, ellos podían conseguir unos 20 dólares a la semana si vendían 40 emes de oro. Y aunque trabajar 12 horas al día para conseguir esas emes no suene como el trabajo más lucrativo del mundo, sabemos que, en su realidad, hacía una diferencia muy grande.

BOGARÍN: Yo creo que parte de que no migramos. Fue por Runescape, porque la necesidad estaba, la necesidad estaba, pero ya tú solventabas la comida que era la… Aquí la gente salía con hambre.

SÁNCHEZ LOAYZA: Jugar Runescape era una manera viable de vivir el día a día, así que empezaron a contarles a sus seres queridos. Poco a poco se fue convirtiendo en una comunidad.

RAVELO: Mi suegra era minera. El sobrino de mi esposo era arquero también. Mi sobrina también era arquera también. Se volvió parte de nosotros. Teníamos un grupo, un vecino, un amigo de mi vecino, la sobrina de mi esposo, una cuñada de mi esposo, todos jóvenes de… no llegábamos a 30. Y así nos reuníamos en el juego nos reuníamos y en persona también a hablar nada más de nuestros personajes.

SÁNCHEZ LOAYZA: Hacía las largas jornadas más ligeras. Y así, Runescape se volvió una parte fundamental de la vida de muchísimos venezolanos… La cantidad de jugadores iba en aumento a medida que la crisis económica empeoraba. Por esa época, el caso de los farmers venezolanos en Runescape llegó a la prensa internacional y se calculaba que unas dos millones de personas hacían esta actividad en el país. Y, dentro de todo, había una cierta armonía. Los que usaban el juego para eso mismo, para jugar, jugaban con aquellos que lo usaban para hacer farming. Al menos, hasta el 7 de marzo de 2019.

[Soundbite de archivo]

PERIODISTA: Venezuela se mantuvo en la oscuridad el jueves por un apagón masivo que afectó a Caracas y a casi todos los estados del país…

SÁNCHEZ LOAYZA: De pronto, la conexión entre Venezuela y Runescape quedó interrumpida. El primer apagón duró cuatro días, pero algunas ciudades no recuperaron la electricidad sino hasta una semana después. Hubo otro a fin de mes, también a nivel nacional. Y un mes después, uno más.

Y esto, por supuesto, desestabilizó los mundos de Runescape. Es que, para ese entonces, los jugadores venezolanos eran tantos que, debido a los apagones, no solo mundos enteros quedaron vacíos, sino que su ausencia afectó la economía interna del juego.

Aparte del mercado de ventas e intercambio de armas, armaduras, pociones y monedas que existía en páginas webs o redes sociales, el juego tiene un mercado propio. Uno legal, que es parte del mismo Runescape y al que tienen acceso todos los jugadores. Funciona como una subasta en la que se compran y venden diferentes ítems a cambio de monedas de oro —es decir, con la moneda del juego, no con dinero real—. Y como este mercado depende de la oferta y la demanda de productos, y la oferta dependía, en gran parte, de los farmers venezolanos que recolectaban esos productos, los apagones generaron una escasez y, por tanto, una inflación que plagó todo el juego.

FELIX PINTO: Los precios se dispararon porque habían, eh, poca oferta de productos gracias a los venezolanos que no estaban consiguiendo productos para vender.

SÁNCHEZ LOAYZA: Este es Félix Pinto, un jugador de Caracas.

LUIS LA ROSA: Recuerdo que cosas que antes costaban un millón de monedas llegaron a costar cinco o 6 millones de monedas.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y él es Luis La Rosa, un amigo de infancia de Félix y con el que solía trabajar en Runescape. Que el precio de una armadura o de un arma subiera en las subastas afectaba a todos los jugadores. Porque, de pronto, incrementaba la cantidad de horas que se tenía que jugar para ganar ese tipo de ítems. De pronto, los jugadores tenían que pasar hasta días completos, en vez de horas, jugando para poder conseguir, por ejemplo, un hacha.

LA ROSA: Entonces, los jugadores que no estaban en la misma condición que nosotros, sino jugar por jugar, estaban como molestos, pues por eso.

PINTO: Hubo una un rechazo de la comunidad porque decían… por el trabajo de estos venezolanos, ahora vemos como todo cuesta muchísimo más dinero y no está como de una forma estable, por así decirlo.

SÁNCHEZ LOAYZA: Porque, para ese entonces, este juego retro, casi primitivo a comparación de otros juegos de su tipo, tenía una comunidad internacional gigante. Se estima que, para el 2018, Old School Runescape tenía varios millones de usuarios. Eran fans de Runescape que lo habían jugado por años, desde todos los continentes.

Y ese rechazo se sentía por todos lados. En los foros internacionales sobre el juego o en los grupos en redes sociales.

RAVELO: Y se hizo así. Todos así contra los venezolanos, horrible.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y también, por supuesto, en el chat público del juego. Este es Luis de nuevo…

LA ROSA: Recuerdo que ingresaba el juego y en el chat yo veía muchos comentarios como maldiciendo a los venezolanos, hablando feo a los venezolanos decían como que: “Ay, ojalá se acaben todos los venezolanos y cosas así”. O sea, en realidad si estábamos afectando la forma de juego que venían teniendo esas personas, pues.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y aunque después de que se acabaron los apagones, la cantidad de farmers venezolanos volvió a ser la misma y el mercado se estabilizó, para principios de 2020, esa molestia generalizada contra los venezolanos siguió presente. Especialmente, en esa área a la que Yoryelin y Humberto solo iban para cazar dragones verdes, y que ni Félix ni Luis frecuentaban tanto. Se llama el Wilderness…

RAVELO: En el Wilderness. Eso es terrible.

SÁNCHEZ LOAYZA: En español, el Wilderness sería algo así como una tierra salvaje, agreste. Y en el juego, así lo era. Estaba al norte del mapa. Era oscura, vasta y peligrosa.

PINTO: Yo pasaba más tiempo en la zona segura porque el Wilderness era muy riesgoso. Siempre estaba lleno de personas de niveles más altos que tú. Y venían a matarte.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y es que en el resto del mapa, en gran parte de la zona segura, se compite solo contra el juego, mientras que en el Wilderness abundan los lugares en los que sí te puedes enfrentar a otros jugadores. Estas zonas son las PvP, es decir, player v. player, o jugador contra jugador. Y pueden ser uno contra uno; o en modos en que no hay límite de cuántos pueden atacarte. Y cuando uno o más jugadores mataban a un jugador en el Wilderness…

LA ROSA: Las cosas que tenía el jugador. Caía en el suelo y cualquier persona las podía recoger. Muchas veces esa era lo que la gente hacía en Wilderness. Esperaba que los jugadores se mataran entre sí para recoger las cosas. Y así era cómo ganaban sus monedas en el juego.

SÁNCHEZ LOAYZA: Monedas, pero además ítems que solo se conseguían en esa zona. Cosas como cabezas de dragones, garras de osos legendarios o un anillo de los dioses… se permitía quitarle todo el botín a alguien. Por eso, a pesar de que era una zona de alto riesgo, también es una muy rentable para algunos.

PINTO: Y esos eran los famosos PK.

SÁNCHEZ LOAYZA: Los PK, los player killers, los asesinos de jugadores.

RAVELO: Los PK eran los que atacaban a otros jugadores. O sea, su trabajo era matar a otros jugadores. Unos malandros.

PINTO: Ellos tenían siempre una, una calaverita encima y se les conocía como: “Ahí vienen los PK”, que son personas que te van a pekear, o sea, que te van a matar para hacerte de todo, de tu dinero, de tu dinero y de tu alma prácticamente.

SÁNCHEZ LOAYZA: Se dedican a la guerra porque es muy lucrativa. Y también a matar monstruos o bosses legendarios, es decir, a los jefes más fuertes, para obtener mejores recompensas. Son muy competitivos, orgullosos, se toman las guerras muy en serio y también son muy territoriales.

Félix, Luis, Yoryelin y Humberto iban al Wilderness solo si encontraban ahí un lugar vacío, pero ninguno estaba interesado en convertirse en PK.

Félix ayudaba a mantener a su familia con lo que ganaba. Luis estaba pagando su carrera universitaria con Runescape. Y recordemos que Humberto y Yoryelin estaban ahí para subsistir. Ninguno de ellos podía arriesgarse a perder su botín, que era su ingreso semanal. Para ellos, esto no era un juego.

El sobrino de Humberto, el que les había enseñado a jugar, sí era PK.

BOGARÍN: Él estaba en otra situación, vivía con sus padres y todo aquello, entonces, él lo que podía aportar, era una ayuda para su casa, pero no es que estaban esperando ese dinero para comer. Por ejemplo, se ponía a matar personas, se ponía a hacer otros bosses que daban mucho más dinero, porque más riesgo, más dinero. Porque él podía darse el, bueno, en aquel momento el lujo, ¿verdad?

SÁNCHEZ LOAYZA: Y a pesar de que se puede ser un PK solitario como lo era el sobrino de Yoryelin y Humberto, lo normal en el Wilderness es unirse a un clan con el que vas a atacar y que te va a proteger. Cuanto más poderoso es un clan, puede apoderarse de más territorio. También llegan a controlar regiones y hasta mundos enteros.

De hecho, dominar un área les permite cobrar por proteger a farmers que quieren ganar dinero en esas áreas peleando contra monstruos. Algo similar a lo que hacen grupos paramilitares o pandillas en algunos países. Cobran una especie de vacuna o cupo, extorsionan a quienes quieren vivir o trabajar en un área.

Y en uno de los terrenos más lucrativos del Wilderness, llamado las cuevas de Revenant, habitaba uno de los clanes más temidos en todo Runescape.

PINTO: Y era un clan muy llamativo, muy nombrado entre toda la comunidad.

SÁNCHEZ LOAYZA: Reign of Terror, el Reino del Terror, o solo RoT.

RAVELO: Se vestían demasiado, demasiado… con ropas así extravagantes, bien vestiditos. O sea, demasiado finos se vestían ellos.

SÁNCHEZ LOAYZA: Con capas de colores, armaduras especiales. Ropas muy costosas en el juego. Y, además, siempre llevaban una barba larga.

RAVELO: Barba, cabellos de colores. Sus armamentos eran así, más vistosos y coloridos.

PINTO: Eran anglosajones, pero ellos hablaban en español, un español raro, pero era como un lenguaje provocativo, un lenguaje que incitaba al odio y podíamos llegar a peleas, pero era un clan tan poderoso que casi siempre te derrotaba.

SÁNCHEZ LOAYZA: Reign of Terror se podía mover por todo el juego. Por la zona segura y por todo el Wilderness. Pero controlaba aquellas cuevas de Revenant en nueve mundos. Estas cuevas son una zona en la que no hay límite de cuántos pueden atacarte y en la que se podían derrotar monstruos legendarios. Solo aquellos que pagaban membresías y estaban en un nivel alto podían entrar. Yoryelin y Humberto solo entraron ahí en pocas ocasiones, y Félix y Luis iban algunas veces por semana, pero no duraban más de una hora.

Este clan era uno de los bullies más grandes del juego: atacaba sin discriminar, pero luego de los apagones de Venezuela en 2019, se propusieron un nuevo objetivo:

PINTO: Gracias a todas estas fluctuaciones que hubo de la moneda del juego a que habían muchos venezolanos jugando, ellos quizás tomaron como la justicia por su propia mano, se encargaban de perseguir a todos los venezolanos que consiguieran para matarlos y robarles todo.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y no solo los perseguían por lo que pasó con el mercado del juego después de los apagones, sino también porque, a medida que la cantidad de farmers venezolanos subía, el negocio de RoT se deterioraba.

Ellos también vendían artículos en las subastas y también se dedicaban a farmear monedas de oro, por lo que no estaban de acuerdo con que los venezolanos devaluaran los precios al ser tantos.

Y llegó el momento en que decidieron ir contra todos los jugadores venezolanos del juego. A algunos los hacían rendirse y comenzar a trabajar para ellos. Los ponían a cuidar las zonas que controlaban y a cobrar las extorsiones. Y al resto, a los farmers venezolanos que no querían unírseles, los comenzaron a cazar por todo el mapa.

RAVELO: El sobrino de mi esposo, él nos dijo, como que si fuera en la vida real, porque fuera en la esquina de mi casa así. Mira que tiene que andar pendiente, que ahora se están metiendo con los venezolanos y están diciendo tienes que andar con cuidado y lo que vas a decir, lo que vas a hablar y por dónde vas a caminar, que a tal hora, cosas así.

SÁNCHEZ LOAYZA: El mundo digital y real confluían otra vez. Era una versión exagerada y caricaturesca de un problema muy real en las calles de Venezuela. Ese año, era uno de los países con mayor número de muertes violentas en la región, con cifras muy por encima de otros países considerados violentos en Latinoamérica. Había tensión en la calle, un sentimiento de inseguridad que era palpable para cualquiera.

Mientras, en el juego, había que tener cuidado con lo que se decía en los chats públicos o cuando alguien comenzaba uno privado contigo. En las zonas de jugador contra jugador, los farmers corrían el riesgo de que los atacaran y les quitaran todo; y en la zona segura, se arriesgaban a que los delataran con los moderadores del juego para que les cancelaran las cuentas. Reign of Terror se aproximaba a quienes hablaban español en el chat, a quienes tenían nombres con alguna mención de Venezuela o a los que estaban realizando la misma acción una y otra vez, es decir, farmeando.

RAVELO: A veces ellos te saludaban. Y tú, normal, tú saludabas y seguías como confiando en Dios porque nada te fuera a pasar. Saludábamos en inglés y pero si ellos empezaban a preguntarte cosas, ay no, yo me iba.

PINTO: A veces tenían vestimentas similares o también podías ver el nombre del clan y ya tú sabías… Podían, quizás, insultarte o sabemos que eres venezolano y cuando uno se ponía como a responderles, ya uno sabía que tenía otras intenciones detrás. Fue una temporada muy dura para los venezolanos hasta que llegó la batalla.

ALARCÓN: Una batalla que cambiaría las reglas del juego. La batalla de las cuevas de Revenant.

Una pausa y volvemos.

ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Natalia Sánchez Loayza nos sigue contando.

SÁNCHEZ LOAYZA: Como dijimos, para 2019, Runescape se había convertido en el ingreso económico principal de muchísimas familias venezolanas. Pero, por supuesto, el juego y sus 230 mundos no habían sido creados para que los farmers pasaran semanas enteras matando los mismos dragones o talando los mismos árboles.

En el universo fantástico medieval de Runescape, cada uno elige su propia trama. Sí, puedes ser un minero, un pescador, un leñador, un arquero… Pero jugar en la zona segura y así, sin mucho riesgo y sin ninguna competencia, hace que muy pronto el juego se vuelva aburrido. Para jugar Runescape, para jugarlo bien, o sea, para divertirse, es necesario pelear. Formar parte de un clan, conseguir alianzas, competir contra tus enemigos para lograr la victoria. Es decir, saber cómo participar y ganar en una guerra online. Está diseñado para incentivar eso.

Y como ya sabemos, en Venezuela no todos los jugadores estaban dispuestos a correr ese riesgo. De cierta forma, se estaban cambiando las reglas del juego. Fracturando el diseño del sistema. Pero algunos sí se arriesgaban, como él, a quien llamaremos Elejota por su seguridad.

ELEJOTA: El hecho de que yo no quiera revelar datos personales es porque quiero cuidarme a mí mismo y no tanto a mi mismo, sino a mi familia, a quienes viven conmigo…

SÁNCHEZ LOAYZA: Elejota nació en el 2000 y ha vivido toda su vida en Maracaibo. Comenzó a jugar juegos en línea de pequeño, a los 10 años. Lo hacía con sus amigos en un cibercafé, después de la escuela o de las prácticas de béisbol.

Y esa capacidad fascinante que tienen los videojuegos multijugador de conectarse tanto con el de al lado como con una persona que está al otro extremo del mundo, eso de hacerte amigo de alguien que nunca hubieras conocido de otra manera… bueno, todo eso fue lo que lo atrapó.

ELEJOTA: Era muy genial. Era algo que incluso creaba hasta una adicción.

SÁNCHEZ LOAYZA: Elejota quería ir todos los días, y cuando iba, podía pasar tres, cuatro, cinco horas ahí. Y le iba bien. Descubrió que tenía un talento para los juegos.

Se volvió tan bueno que, según me dijo, a los catorce años ganó un torneo internacional de un videojuego. Y con el dinero que consiguió de esa victoria, se compró su primera computadora.

ELEJOTA: Esa fue mi primera computadora con la que ya empecé en sí a jugar Runescape.

SÁNCHEZ LOAYZA: Elejota ya conocía el juego. Y a él, que ya era un jugador con experiencia, le había parecido aburrido, lento y no le gustaba que solo estuviera en inglés. Pero, al año siguiente, en 2015, cuando la crisis económica de Venezuela empeoró, Elejota se enteró que algunos amigos habían comenzado a usar Runescape para ganar dinero. Eran parte de la primera ola de jugadores de la versión que ya habíamos mencionado: Old School Runescape. Ese mismo año, la compañía desarrolladora habilitó una opción para jugarlo gratis.

Así que, con esa computadora de segunda mano y un USB de Internet que consiguió, Elejota decidió probarlo.

Aprendió a farmear y, con la ayuda de un amigo, a vender lo obtenido por Internet. Pero en su caso, a diferencia de jugadores como Yoryelin o Humberto, Elejota no se conformaría con ser un farmer de la zona segura. Ese mismo año se convirtió en un PK, y crearía su propio clan junto con su amigo.

Poco a poco fueron sumando más gente…

ELEJOTA: Ya no éramos dos personas, sino que éramos alrededor de 15 y luego fue creciendo, ya no éramos 15 sino 50 y así pues.

SÁNCHEZ LOAYZA: Su clan habitaba en el Wilderness. Uno de los días que conversamos, entramos al juego juntos y me enseñó esa área en el mapa.

ELEJOTA: Mira, esa es la línea que divide el juego. Esa línea de la que yo te hablo. Mira, de aquí para abajo. Es zona segura de allí. De esa línea para allá, es Wilderness. Mira eso. Eso es gigantesco. Nosotros peleamos de esa línea para allá. Esa es la línea que divide el juego y todo eso es Wilderness, todo eso.

SÁNCHEZ LOAYZA: Jugaban ahí, en las cuevas de Revenant, esa zona habitada por el grupo Reign of Terror. Pero como conocían la fama que tenían, el clan de Elejota escogía otros mundos paralelos para no encontrárselos.

ELEJOTA: Y pues bueno, era todo el tiempo matar gente y quitarle su botín todo lo que había hecho en las cuevas de Revenants y pues todo normal, no teníamos ninguna importancia para el juego.

SÁNCHEZ LOAYZA: Con los años, el clan de Elejota siguió creciendo.

Pero en ese proceso, le quedó algo claro. Jugar en el Wilderness podía ser peligroso. Pero no solo dentro del mundo de Runescape, un mundo de fantasía, sino en el mundo real, donde existe lo que se conoce como doxxing —esto es, compartir en Internet información personal de un jugador, como la identidad y la ubicación real—. Y en Venezuela esto era particularmente peligroso.

ELEJOTA: No, esto es Venezuela. Aquí tú simplemente no puedes ir y ofender, o insultar, o maltratar, o hacerle algún gesto de odio a alguien más, porque la vida se te puede ir así solamente por ese, por esa tontería.

SÁNCHEZ LOAYZA: Un jugador le dijo que en Estados Unidos, por ejemplo, habían ido a quebrarle las ventanas de su casa. Agresivo sí, asustador. Pero, en cambio, en Venezuela, me contó, conocía gente a la que habían asesinado por algún conflicto dentro del juego.

ELEJOTA: Vi muchos amigos que perdieron la vida por ello, muchos miembros que perdieron la vida de clanes, amigos, incluso como dos de este clan perdieron la vida por ello. Y esto es real. Aquí no te van a quebrar ninguna ventanilla, ni te van a insultar, ni te van a ofender, ni mucho menos. Aquí simplemente pueden arremeter contra tu vida. Así de sencillo.

SÁNCHEZ LOAYZA: Los dos mundos se fundieron. Ganar dinero en el juego significaba un salario en la vida real, perder dinero era no poder comprar comida o medicamentos. Y traicionar a un amigo también era algo serio. Era traicionar a alguien en necesidad.

ELEJOTA: Imagina que vives en Venezuela y entonces lo único que haces es jugar runescape para mantener tu familia y que de pronto tú tengas un banco de un B, supongamos 1 billón y supongamos que la moneda esté buena y que eso te hagan 200 dólares aquí en Venezuela. Entonces tú decides vender eso para comprar el medicamento que le hace falta a tu niña que acaba de nacer o la comida que le hace falta a usted como hogar y prefieres vendérselo a un amigo. Entonces este amigo se pasó de listo y lo que hizo fue que te estafó, tú le entregaste el oro, pero él nunca te respondió. O sea, eso a la final eso desata un odio. Tú vas a ir a que te paguen ese dinero o a resolver por las buenas o por las malas.

SÁNCHEZ LOAYZA: Cuidar tu identidad, cumplir tu palabra y ser leal a tus compañeros cobraban otro sentido cuando había tanto en juego.

Para 2018, el mejor amigo de Elejota terminó emigrando a Colombia y dejó de jugar Runescape para ganar dinero, así que él decidió continuar con el clan por su cuenta. Lo reorganizó y le puso el nombre TPZ. Luego de los apagones de 2019 y mientras el odio contra los venezolanos se generalizaba en el juego, TPZ siguió tomando mundos, cada vez de niveles más altos y por lo tanto cada vez más cerca de RoT.

Y en 2020, bueno, sucedió lo que todos sabemos…

ELEJOTA: Llega la pandemia, simplemente todo el mundo corre al internet, a ver cómo puede buscarse o ganarse la vida en internet.

SÁNCHEZ LOAYZA: Ahora sí, Runescape tenía más jugadores venezolanos que nunca. Intentaban ganar lo suficiente para sobrellevar una situación casi imposible: la hiperinflación unida a la pandemia. Y eran tantos jugadores nuevos que el juego comenzó a saturarse. Esta es Yoryelin de nuevo.

RAVELO: Si tú juegas para divertirse es mejor que haya más gente. Pero si es para generar dinero fue un caos porque había mucha gente y los mundos son limitados.

SÁNCHEZ LOAYZA: Más farmers no solo significaban mundos repletos, sino también exceso de artículos en venta, exceso de demanda y por tanto una baja en los precios. Pero para Elejota y su clan, esto fue positivo. Su clan se duplicó y, además, se le ocurrió una idea: comenzar a cobrar menos por proteger a los farmers que quisieran trabajar en sus mundos. Algo que no le gustó para nada a Reign of Terror, quienes —recordemos— seguían matando a farmers venezolanos o denunciándolos con los moderadores del juego para que sus cuentas fueran eliminadas.

ELEJOTA: Le creamos una competencia en el mercado. Y ellos deciden hacernos la guerra, o sea ellos nos declaran la guerra, deciden simplemente perseguirnos, acosarnos, insultarnos.

SÁNCHEZ LOAYZA: En julio de 2020, la guerra entre Reign of Terror y los clanes venezolanos había comenzado.

Además de emboscar a miembros del clan de Elejota, los de RoT y jugadores que trabajaban para ellos se infiltraban en los chats privados de TPZ… Para ese entonces, aparte del chat del juego, los clanes usaban Discord, una aplicación muy famosa entre gamers, que te permite también llamar y hacer videollamadas en chats privados o de comunidades. Entonces, Reign of Terror encontraba maneras de entrar al grupo de Discord de TPZ para espiar sus estrategias y convencer a miembros del clan para que traicionaran a Elejota.

Al mismo tiempo, Reign of Terror le declaró la guerra al resto de los clanes latinos de Runescape. En esa época, había unos 13. Varios líderes se conocían entre ellos o, al menos, sabían cuáles eran sus usuarios porque había alianzas y también rivalidades. Y aunque se peleaban por territorio, no se habían enfrentado en grandes guerras entre sí.

Pero para julio de 2020, en plena pandemia, RoT comenzó a ponerlos en contra. Elejota llamó a los líderes de los clanes latinos por Discord y uno de ellos le dijo que lo mejor que podía hacer era rendirse y unirse a Reign of Terror.

ELEJOTA: Le digo: “Hermano, lo siento, no me puedo unir, no me voy a unir a esas ratas”, como es costumbre decirles. Y le digo pues que básicamente yo voy a hacerle la guerra, voy a hacerle la guerra y no tengo de otra que hacerle la guerra…

SÁNCHEZ LOAYZA: Es decir, enfrentarse a uno de los bullies más grande del juego en nombre de su clan y de todos los venezolanos que Reign of Terror atacaba o tenía bajo su control. Porque este no solamente llevaba meses eliminando cuentas venezolanas, sino que a los clanes que iban derrotando, les seguía cobrando las mismas tarifas altas o los ponía a trabajar para ellos. Era una cuestión de orgullo y de dinero.

Entonces, Elejota llamó refuerzos. Un clan liderado por un amigo y exrival suyo que también es venezolano y se hacía llamar Vasu Vasu. Y otro clan dirigido por un egipcio que se hacía llamar Mohammed Saso. Y juntos comenzaron a atacar a Reign of Terror.

Pelearon batallas entre varios jugadores por semanas. Y por supuesto, estas guerras se comenzaron a discutir en los chats del mismo juego entre jugadores regulares, PK y farmers. Esta es Yoryelin de nuevo.

RAVELO: Por el mismo juego que comentaban que si habían ido, que si fueron, que si esto, que si no habían ido cosas así, que si vieron que vamos a ir. Y yo… ¡miércoles, no!

SÁNCHEZ LOAYZA: Ni ella ni su esposo lucharon en esas batallas, pero sí las vieron de cerca.

BOGARÍN: A las tres de la mañana, dos de la mañana que a esa hora es que están los expertos jugando eso que son los chamos, esos chamos de liceo de 15, 17 años que estaban matando la fiebre.

SÁNCHEZ LOAYZA: Muchachos como Elejota, que ese año había cumplido 20 años.

BOGARÍN: Ellos iban por la diversión y la adrenalina, porque es totalmente una adrenalina. Estar matando gente, huyendo todo el mundo, cambiándose de mapa y salían ítems de millones en el juego. En un ítem era nuestro trabajo mensual, pero era imposible para nosotros.

SÁNCHEZ LOAYZA: Imposible participar en la guerra cuando su Internet era tan inestable y cuando tenían tanto que perder. Entonces, lo que hacían esperar a que los enfrentamientos se acabaran…

BOGARÍN: En realidad, íbamos, íbamos, pero no íbamos como protagonistas, íbamos como recogelatas.

SÁNCHEZ LOAYZA: Porque —recordemos— en el Wilderness, cuando un jugador muere, sus cosas caen al suelo y cualquiera puede recogerlas. Entonces, Yoryelin y Humberto aprovechaban cuando las batallas acababan y recogían lo que quedaba del botín.

BOGARÍN: Nosotros íbamos recogiendo todo lo que estaba en el piso, y hasta nos hacíamos esas… en esas fechas nos hacíamos más plata que en los trabajos regulares.

SÁNCHEZ LOAYZA: Fue una oportunidad inesperada. Y cuando los rumores de la guerra llegaron a la comunidad internacional de Runescape, en septiembre, otro grupo vio una oportunidad diferente. Ese grupo eran los Antirot.

ELEJOTA: Antirot es esa alianza que no está de acuerdo en ningún momento con RoT o con los clanes o alianzas que están con RoT. Habían tanto americanos, extranjeros como latinos antirot.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y cuando se enteraron de esta guerra, los Antirot anglosajones decidieron ayudar a Elejota, a sus aliados y a cualquiera que quisiera unirse. Para motivarlos a seguir peleando y no rendirse, juntaron un dinero de recompensa para quienes se enfrentaran a RoT. Y lo que ofrecía Antirot era muy atractivo…

ELEJOTA: El premio creo que rondaba como los 5 billones o algo así como para, como para algunos, no sé, cinco clanes.

SÁNCHEZ LOAYZA: Cinco billones de monedas de oro, es decir, unos 3 mil dólares en ese entonces, según Elejota. Una millonada en Venezuela. Esto motivó aún más a Elejota y a Vasu Vasu a continuar luchando.

Así, Elejota pasaba horas de horas, todos los días, atacando. Hacía turnos con sus aliados para asegurarse de que no tuvieran ni un momento de descanso. Era agotador.

ELEJOTA: Era bastante, bastante, bastante estresante, exhaustivo y bueno, fue un tiempo difícil.

SÁNCHEZ LOAYZA: Y es que para Elejota esto era serio. Los videojuegos… son parte de su identidad.

ELEJOTA: En el juego puedo ser todo lo que no puedo ser en la vida real… En el juego, este, me atrevo más a ser más extrovertido, más a ser así, más a compartir más sociable así. Claro, eso con mi círculo o con mi clan. Más allá o fuera de eso sigo, pues, mantengo una imagen bastante firme y clara, tanto para mis oponentes, mis rivales…

SÁNCHEZ LOAYZA: Con esa firmeza, continuó el ataque por un par de semanas. Y mientras RoT iba perdiendo poder, los que se oponían a RoT decidieron poner fecha y lugar para el enfrentamiento final. Ocurriría en las cuevas de Revenant a finales de septiembre del 2020.

Por fin, parecía que la guerra estaba por terminar. Pero al día siguiente de ese acuerdo, el líder de uno de los clanes rivales, que también era venezolano, encontró algo en las redes sociales que cambiaría el curso del plan.

Se trataba de una foto, un meme, en la que se veía a unos empresarios sentados en la mesa de una oficina, a quienes les habían agregado las características distintivas de RoT: hombres con barba y calvos. Y en el suelo, pisoteada por uno de esos empresarios, estaba la bandera de Venezuela.

ELEJOTA: Entonces ellos difundieron esta foto como haciendo sentir de que estaba pisoteando a esos clanes venezolanos y a todos esos clanes venezolanos que se estaban oponiendo a ellos, pero sin ellos saber que la mafia estaba compuesta básicamente el 90% por puros venezolanos. Entonces fue como algo que ellos intentaron ofendernos, pero a la vez les perjudicó a ellos mismo.

SÁNCHEZ LOAYZA: Porque, por ese meme, varios clanes latinos decidieron que querían atacar ya. Sin esperar a Elejota, comenzaron a hacerlo.

ELEJOTA: Recuerdo yo que eran como las ocho y estaba comiendo cuando me dijeron: “Entra al Discord”. Cuando vi el Discord, o sea, tenían miles, creo que miles ni siquiera podía contar el pocotón de mensajes y notificaciones que tenía.

SÁNCHEZ LOAYZA: La batalla final se había adelantado… Y una vez que Elejota entró, más clanes latinos comenzaron a rebelarse también.

ELEJOTA: Para darte una idea, habían clanes pequeños y clanes grandes, pero habíamos, como más o menos como 600 personas más o menos conectadas, todas juntas, coordinadas solamente en puros latinos, sin contar americanos, extranjeros, este otros de otras nacionalidades. Sin contar ninguno de ellos.

SÁNCHEZ LOAYZA: Era inmenso.

ELEJOTA: Fue tan grande la magnitud de todo. Fue tan, no sé, tan, tan impresionante, que incluso la computadora que yo tenía con el Discord para aquel entonces, a veces se me crasheaba o se me se me se me paralizaba, se me congelaba, pero era la cantidad de personas que estaban en un solo servidor por un solo propósito.

SÁNCHEZ LOAYZA: Vi un video de esos momentos, uno que el grupo de clanes latinos subió a YouTube y, créanme, es una locura. Hay tantos jugadores en un solo lugar y todos están atacando al mismo tiempo que, para un ojo inexperto como el mío, es imposible leer sus nombres, saber quién ataca a quién, quién defiende a quién, entender quién está perdiendo y quién está ganando.

La batalla se extendió por días. Y sus ecos también se sentían por todo el mapa. Este es Luis La Rosa, uno de los farmers de Caracas que conocimos al principio de esta historia.

LA ROSA: Yo no fui a participar como tal en la guerra, sino fui más como de curioso a ver qué era lo que estaba pasando. Sí recuerdo que dónde estábamos eran… uy, miles de personas. Todos contra todos. Eso era. Muriendo todo el mundo. Recuerdo el chat que también estaba, o sea, el chat era una cosa súper… O sea, uno no podía leer nada porque era mensajes, mensajes de mensajes, de mensajes, mensajes, mensajes y todos así como que: “Muere tú”, “No, muere tú”.

SÁNCHEZ LOAYZA: Jugadores entraban y salían de la batalla. Mataban o morían una y otra vez en intervalos, separados por cosas más mundanas: la escuela, el trabajo, el tiempo con la familia y las consecuencias de una pandemia. Las responsabilidades del otro mundo. Imagino a un jugador cualquiera, un jugador hipotético sentado frente a su computadora por horas, matando a otro con algo que tal vez no es odio, pero tampoco es indiferencia. Y luego, yendo a visitar a su abuela. No sé, un caso inventado, pero completamente posible. Me parece surreal. Lo ordinario interrumpiendo lo extraordinario. O al revés.

Elejota dijo hace unos minutos que Runescape le permite ser alguien que no puede ser en la vida real. Pienso que para muchos jugadores venezolanos como él también debe tratarse de que el videojuego les permite ser alguien que no quieren ser en la vida real. Por un momento. Solo para probar. Tal vez para estar seguro de que no, de que prefiere ser la persona que abraza a la abuela y no la que mata a otro.

Y bueno, por fin a las cuatro semanas, las cosas dieron un giro para Elejota y sus clanes aliados.

ELEJOTA: No podían mantener una guerra contra nosotros. Entonces ahora todo se volteó y nosotros empezamos a cazarlos a ellos. Como te digo siempre, para guerrear siempre llevas un equipo, llevas tu armadura, llevas tus cosas. Pues ellos estaban desnudos, peleando, desnudo, como si sus bancos estuvieran quebrados, como si ya no hubiese más con qué venir.

SÁNCHEZ LOAYZA: Reign of Terror no lo admitió públicamente, pero para Elejota, esto significó la victoria.

Pero justo en ese momento, un agente mucho más grande que cualquier otro monstruo, jugador o clan apareció. La guerra había sido tan grande que llegó a los oídos de la compañía creadora de Runescape, Jagex.

El 16 de octubre de 2020, luego de casi un mes de enfrentamiento entre clanes latinos y RoT, le llegó un aviso a todos los jugadores anunciando un cambio importantísimo: las cuevas de Revenant ya no iban a ser una zona multijugador, solo se permitiría un jugador contra otro.

Lo que quiere decir que grandes ejércitos ya no podrían enfrentarse entre sí. Y es que se había vuelto imposible entrar a las cuevas de Revenants para cualquier otro jugador que no tuviera nada que ver con este conflicto.

Cuando las cuevas de Revenant cambiaron, los clanes las abandonaron y se volvieron a dispersar por diferentes mundos. La guerra oficialmente terminó.

En total, la guerra duró unos cuatro meses. Y mientras ejércitos perdían todo hasta quedarse peleando desnudos y los clanes latinoamericanos ganaban contra un enemigo histórico, mientras todo eso sucedía en las cuevas de Revenant… afuera del juego, en el mundo de Venezuela, no se hablaba de victorias.

Para finales de 2020, Venezuela enfrentaba una crisis humanitaria tremenda. Millones de venezolanos no tenían acceso a servicios de salud básicos, en plena pandemia. Escaseaba la comida y las medicinas. Tan solo ese año, 2 mil personas fueron asesinadas en operativos de seguridad del gobierno.

Y por todo eso, el éxodo de venezolanos se convirtió en la crisis migratoria más grande en la historia reciente de América Latina. Como decía Humberto, el esposo de Yoryelin, al inicio de este episodio, la gente salía de Venezuela con hambre. Ellos dos, que se quedaron gracias a Runescape en un principio, dejaron de jugarlo al año siguiente de la guerra, en 2021.

RAVELO: Yo dejé de jugar. Todos los juegos se cayeron por la pandemia. Todo, chama, todo.

SÁNCHEZ LOAYZA: En todo el mapa, en el Wilderness, pero también en la zona segura, había tantos venezolanos debido a la pandemia que las emes se devaluaron al punto de que ya no era rentable trabajar ahí. Y por eso, los farmers comenzaron a migrar a otros juegos en línea en los que también se podía hacer farming. A Yoryelin y a Humberto un conocido les volvió a pasar la voz del juego que todos parecían estar jugando.

RAVELO: Cuando nos dice ese otro juego, entonces, veámosle, todo el mundo empezó a migrar para allá. Eso era un boom aquí.

SÁNCHEZ LOAYZA: Para el 2021, todos los farmers de esta historia dejaron de trabajar en Runescape. Félix y Luis terminaron la universidad, y comenzaron a trabajar en trabajos relacionados a sus carreras. Incluso Elejota se tomó un descanso. Necesitaba recuperarse luego de pasar tanto tiempo jugando encerrado durante la pandemia. Y en febrero de 2023, volvió a Runescape, pero esta vez solo para jugar a la guerra, no para trabajar.

También en 2023, Yoryelin y Humberto dejaron de ser farmers. Se graduaron de educación y, aunque les pagan poco, ahora trabajan de lo que estudiaron. Por ahora, aún guardan uno de sus avatares de Runescape. Será para su hija. Para cuando sea grande y tenga permitido entrar a recorrer los mundos en los que sus papás alguna vez fueron arqueros medievales. Mundos a los que ambos esperan que solo entre para jugar. O sea, un mundo mejor.

ISABEL MEDEM: Hola, soy Isabel Medem, desde Londres, Reino Unido. Y formo parte de Deambulantes, el programa de membresías de Radio Ambulante Studios. Los apoyo porque al contarnos historias de las que nunca nos hubiéramos enterado, historias tan personales y únicas, Radio Ambulante nos permite viajar en nuestro imaginario por toda América Latina y sentirnos parte de una comunidad. Si quieres ayudar a que sigan narrando América Latina, visita radioambulante.org/donar. Como parte de los beneficios de ser Deambulante leeré los créditos del episodio de hoy.

Natalia Sánchez Loayza es editora de Radio Ambulante y vive en Filadelfia, Estados Unidos. Esta historia fue editada por Camila Segura, Luis Fernando Vargas y por Daniel Alarcón. Bruno Scelza hizo el fact checking. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri y Ana Tuirán con música original de Ana.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Lisette Arévalo, Pablo Argüelles, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Rémy Lozano, Selene Mazón, Juan David Naranjo, Ana Pais, Melisa Rabanales, Natalia Ramírez, Barbara Sawhill, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa.

Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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