Sandra sueña bosques : Radio Ambulante Sin saberlo, Sandra cambiaría el concepto de lo que es una persona.

Sandra vivía en uno de los lugares más conocidos de Buenos Aires. Llevaba 20 años ahí y era una celebridad local. Pero en 2014, un grupo de ciudadanos se movilizó para conseguir algo que Sandra no podía obtener por sí misma: su libertad.



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Sandra sueña bosques

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DANIEL ALARCÓN, HOST:

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

La protagonista del episodio de hoy se llama Sandra. Y es muy especial.

MARÍA EUGENIA DAHDAH: Sandra era un… un habitante más de… de este lugar.

Tenía sus apodos. Una... un apodo era, bueno, “la Pelirroja”, “la Gorda”.

ANDRÉS GIL DOMÍNGUEZ: Y a mí con Sandra me pasaba que cuando iba, me generaba eso. Me generaba como una gran conexión.

ELENA LIBERATORI: Uno le hablaba y ella miraba, te miraba a los ojos. Yo estoy segura que me entendía.

ALARCÓN: Sandra tiene el pelo largo y algo alborotado. Es vegetariana y sus gustos gastronómicos son claros.

EUGENIA DAHDAH: Siempre para lo dulce, para ese lado. Pasas de uva, la miel.

ALARCÓN: A Sandra también le gusta mirar revistas y pasar las páginas con sus dedos largos y finos.

GIL DOMÍNGUEZ: Yo la he visto a Sandra hojear la revista Genios y recortar algo que le interesaba y guardárselo.

ALARCÓN: Tiene un andar elegante y sofisticado.

LIBERATORI: Yo encontraba que Sandra era como muy felina, muy suave, muy suave para moverse.

ALARCÓN: Sandra vivió 25 años en Palermo, un distrito populoso de Buenos Aires, aunque, como tantos argentinos, tiene familia regada por todo el mundo. Nació en Europa, tiene raíces en Asia. Y a pesar de haber pasado más de dos décadas en la ciudad, es más feliz entre los árboles. Hay los que la llaman una “persona del bosque”.

EUGENIA DAHDAH: Bueno, para nosotros Sandra es Sandra, “la Gorda”. Pero si vamos a lo oficial Sandra es una orangután hembra.

ALARCÓN: Ah, sí, se me olvidó mencionarlo. Eso. Sandra es una orangutana.

Y los que se preocupaban por ella, los que la querían ver feliz, nunca se imaginaron que ayudarla los llevaría a cuestionar el concepto mismo de humanidad.

Nuestra productora Aneris Casassus nos cuenta.

ANERIS CASASSUS: Para saber más sobre la vida de Sandra fui a ver a alguien que la conoce hace mucho tiempo. Es una de las voces que escucharon antes.

EUGENIA DAHDAH: Mi nombre es Maria Eugenia Dahdah, acá en el parque me conocen como “Coqui”.

CASASSUS: Coqui es la coordinadora del área de comportamiento animal de lo que hoy es el Ecoparque, pero que hasta el 2016 fue el zoológico de Buenos Aires. Conoció a Sandra en 1999 cuando era voluntaria allá.

EUGENIA DAHDAH: Una de las cosas que más me acuerdo es que en ese momento yo me pintaba las uñas de rojo y era algo que le llamaba mucho la atención. Siempre miraba mis manos. Los días que iba sin tener las uñas pintadas de rojo, lo primero que hacía era mirarme las manos. Eso fue lo que empezó a llamarme la atención de ella.

CASASSUS: Con lo de las uñas, Coqui fue aprendiendo que, como nosotros —y como todos los primates— la vista era el sentido más desarrollado de Sandra.

Así se fueron conociendo, poco a poco. Y a medida que pasaba más tiempo con ella, Sandra despertó en Coqui algo que la había acompañado por siempre.

EUGENIA DAHDAH: Mi amor por los animales desde que era chiquita. El amor que te puede generar un… un animal tan hermoso e inteligente, único, como un orangután.

CASASSUS: Sandra había llegado a Buenos Aires desde Alemania el primero de agosto de 1994. Cinco años antes de que Coqui la conociera.

Ahí pasaba sus días en el zoológico en un recinto con rocas artificiales cercado por vidrio. Claro, tenía que ser vidrio para que todos los visitantes pudieran verla bien. Eran cientos por día. Familias, estudiantes con sus maestras. Todos íbamos al zoológico para ver a la elefanta Mara, a la jirafa Shaki, al oso polar Winner y por supuesto a Sandra, que parecía la más graciosa. Yo misma la conocí ahí con mi sobrina, mucho antes de reportar esta historia.

El zoológico de Buenos Aires no había tenido orangutanes por 20 años, así que su llegada generó mucha expectativa: era un animal exótico, que originalmente solo se encuentra del otro lado del mundo. En dos islas del sudeste asiático que se llaman Sumatra y Borneo.

Lo de las dos islas es importante, porque —según la región— los orangutanes se dividen en subespecies.

EUGENIA DAHDAH: Tienen comportamientos parecidos y distintos a la vez.

Los orangu… Los orangutanes que viven en Sumatra rara vez se los ve en el... en el suelo porque tienen depredadores distintos donde hay muchos más tigres, por ejemplo. En cambio, los orangutanes de Borneo sí se los puede ver un poco más en el…. en lo… en el suelo porque son orangutanes que no tienen ese peligro tan latente como lo tienen otros.

CASASSUS: Sandra es un híbrido entre ambos tipos de orangutanes: uno de sus abuelos es de Sumatra, mientras que el resto de su familia es de Borneo.

EUGENIA DAHDAH: Tiene en sus genes una mezcla que naturalmente no se da. Esas poblaciones no se mezclan.

CASASSUS: No podrían mezclarse jamás porque para llegar de Borneo a Sumatra hay que atravesar el Mar de Java. Un híbrido como Sandra no podría existir si no fuera por la intervención humana.

A los humanos siempre nos han interesado otros primates, en particular los grandes simios como los chimpancés, los gorilas o los orangutanes como Sandra. Verlos tan parecidos a nosotros causa asombro.

EUGENIA DAHDAH: Son animales que son muy inteligentes.

CASASSUS: Sandra siempre tenía mucho público en el zoológico. La gente quería verla, verla haciendo sus gracias.

EUGENIA DAHDAH: En el caso de Sandra también, eh, tenía motricidad fina muy desarrollada porque ella hacía nudos, desataba nudos, se ponía guantes, se sacaba guantes.

CASASSUS: La imagen puede ser impresionante: ver a Sandra hacer ciertos movimientos como lo haría cualquier ser humano. La capacidad cognitiva de un orangután, en particular, es muy parecida a la de un niño de entre 7 y 9 años.

EUGENIA DAHDAH: Ellos pueden resolver problemas, hacen asociaciones todo el tiempo. Y de hecho algo muy importante de los primates en general es que la mayoría utiliza herramientas.

CASASSUS: Les voy a dar un ejemplo. Los cuidadores le dejaban a Sandra una fruta colgada en la parte alta del recinto y palitos de distintos tamaños. Ella elegía entre todos los palitos el que le convenía más para golpear la fruta y que esta cayera hasta el piso.

Y tengo que contarles algo más que no sabía y que me sorprendió mucho. La conexión entre el cerebro y los músculos de la cara es distinta entre especies. Por ejemplo, cuando vemos a un chimpancé en la naturaleza mostrando los dientes eso no necesariamente significa que esté sonriendo, como lo interpretarían los humanos, sino que puede estar sintiendo miedo o ser un signo de agresión.

Pero los orangutanes que están en cautiverio, sí logran entender cómo nosotros, los seres humanos, usamos esos gestos para expresar emociones. Lo que significan para nosotros.

EUGENIA DAHDAH: Lo que suele pasar con los animales, cuando pasan tanto tiempo con el humano, es empezar a detectar qué es lo que significa cada cosa. Y Sandra claramente puede distinguirlo.

Ella podía reconocer caras, gestos y asociar esos gestos con gestos que en ellos son distintos.

CASASSUS: Y no solo eso. Coqui me contó que también tenía preferencias por algunos de sus cuidadores. Que le caían mejor unas personas que otras, como a cualquiera de nosotros nos pasa.

Según Coqui, Sandra se mostraba amigable y sociable con los visitantes del zoológico.

EUGENIA DAHDAH: Se acercaba siempre a… a los límites del recinto para ver a la gente. Nunca se la vio con comportamientos que pudieran llevarnos a pensar que ese animal podía estar asustado.

CASASSUS: Pero como tenían muchísimo público en el zoológico era algo que fácilmente hubiera podido pasar. Que Sandra, por ejemplo, se asustara y empezara a golpear los vidrios cuando los visitantes se acercaran. Y Sandra, no lo olvidemos, tiene siete veces más fuerza que un ser humano. Era un riesgo que se corría al tenerla en exhibición.

En un principio, cuando Sandra llegó a Buenos Aires, vivió con Max, otro orangután que había llegado de Alemania con ella. Sin embargo, después de un tiempo, los dueños decidieron mandar a Max a otro zoológico que tenían en Córdoba. Fue una decisión de negocios, burocrática. Sin pensar en cómo afectaría a los orangutanes.

Pero Sandra y Max igual se veían cada tanto. La idea era que Sandra tuviera una cría. Sandra viajaba a Córdoba para visitarlo o Max viajaba a Buenos Aires. Eran unas ocho horas en ruta de ida y otras ocho de regreso. Era un viaje agotador para los primates.

Finalmente, a mediados de 1998, Sandra quedó preñada. Y después de ocho meses y medio nació su cría, a quien llamaron Gembira.

Pero Sandra no se adaptó a la situación.

EUGENIA DAHDAH: La realidad es que ella no… no se la vio con comportamientos parentales. No se preocupaba si él comía o no comía.

CASASSUS: Y es que como Sandra nunca había visto a una mamá orangutana, no había podido aprender de su entorno cómo se comportaba una mamá.

EUGENIA DAHDAH: Es algo que puede pasar con animales en cautiverio, que muchas veces hay algunos comportamientos que si bien son innatos, que son intrínsecos, hay comportamientos que son aprendidos.

CASASSUS: Y aunque en el zoológico le mostraban a Sandra videos de mamás orangutanas y de mamás humanas para que las imitara, eso no fue suficiente. Sin el cuidado de Sandra, Gembira fue llevado a la guardería del zoológico donde tres personas se turnaban para cuidarlo.

Gembira estuvo casi un año en esa guardería...

EUGENIA DAHDAH: Y cuando vuelve a estar con Sandra la relación era de dos pares, era de dos orangutanes viviendo en el mismo lugar: compartían recurso, eh, dormían en lugares cerca. No tenía comportamientos de madre, pero sí de compañera

CASASSUS: Sandra y Gembira vivieron juntos un año, hasta el 2001, cuando a Gembira lo trasladaron a China. Y una vez más, Sandra se quedó sola en su recinto. Esta vez para siempre.

Como ya dijimos, Sandra no conocía otra vida más que la del encierro. Era la vida de todos los animales del zoológico de Buenos Aires.

Hasta se podría decir que ya estaba acostumbrada a eso. Bueno, si es que es posible acostumbrarse. Pero en diciembre de 2012, durante una de esas típicas olas de calor que azotan a Buenos Aires en verano.

(SOUNDBITE ARCHIVO DE NOTICIAS)

PERIODISTA 1: El zoológico de Buenos Aires está de luto.

PERIODISTA 2: El último oso polar del zoo murió víctima de las altas temperaturas.

PERIODISTA 3: La ola de calor y una derivación tan triste como inesperada, ¿no?, en el zoológico porteño.

CASASSUS: La madrugada del 25 de diciembre, el oso polar Winner murió no solo por no soportar los 50 grados de sensación térmica, sino también por el estrés que le causaron los fuegos artificiales.

Eso puso en alerta a un grupo de personas que estaba en contra de que los animales vivieran en zoológicos. Les preocupaba que Sandra terminara como Winner. Pero, para hacer cualquier cambio, sabían que necesitaban llevar el caso ante la justicia.

GIL DOMÍNGUEZ: Mi nombre es Andrés Gil Domínguez. Yo soy profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires, de la Universidad de La Pampa y de la Universidad de Salamanca en España.

CASASSUS: Además, es investigador y abogado litigante. En el 2014, Gil Dominguez recibió una llamada. Era el presidente de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales, la AFADA.

GIL DOMÍNGUEZ: Y me dijo que necesitaba un abogado litigante que lo acompañara en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el caso orangutana Sandra.

CASASSUS: Y es que la AFADA venía reclamando, sin éxito, por los derechos de varios animales en cautiverio y ahora querían intentar hacer algo por Sandra. Después de la tragedia de Winner, la AFADA veía su lucha por Sandra como algo aún más urgente.

La Asociación quería, además, probar que los derechos de Sandra se habían vulnerado cuando la privaron de su libertad.

Gil Domínguez no dudó en aceptar el caso. Es amante de los animales y…

GIL DOMÍNGUEZ: La idea de poder litigar representando animales en torno a sus derechos era algo exótico.

CASASSUS: Y es que según el Código Civil de Argentina los animales son considerados —y aquí cito— “cosas muebles” que pueden “transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose por sí mismas, sea que solo se muevan por una fuerza externa”. Oyeron bien: cosas muebles, o sea que para la ley, son bienes que se pueden mover igual que una mesa, una silla o un auto.

Esta definición de los animales como “cosas muebles” nos puede sonar completamente absurda, pero tiene una lógica dentro de las leyes, que en su tradición moderna entiende que solo las “personas” como tal tienen derechos. Todo lo que no sea una persona, queda por fuera. Por eso mismo, para darle derechos a organizaciones o empresas fue que a finales del siglo XVIII se tuvo que crear la figura de “personas jurídicas”.

Es algo complicado y se basa en teoría de derecho. Pero básicamente, para la ley solo hay dos opciones: o sos una persona física o jurídica y tenés derechos, o sos un objeto. Y los animales están de este último lado. Como no tienen algún tipo de personería, la ley no tiene nada que ver ahí. No se puede reclamar ningún derecho, más allá de no ser maltratados. Esa es la ley en Argentina, pero no cambia mucho en la mayoría de los países del mundo.

Pero Gil Domínguez no estaba de acuerdo con que Sandra fuera una cosa, ni siquiera en papel. Así que se puso a armar el caso.

El primer argumento para probar que los derechos de Sandra estaban siendo vulnerados era el más obvio: que un animal como Sandra necesita estar en espacios grandes para moverse, necesita árboles. Pero no, Sandra…

GIL DOMÍNGUEZ: Vivía en el cemento de un recinto cuyas paredes dan a la calle y vos podés ver los edificios y las antenas de DirecTV.

CASASSUS: Además, según Gil Domínguez, la historia clínica de Sandra llevaba cuatro años sin ser actualizada.

GIL DOMÍNGUEZ: No había ningún tipo de control ni de parámetros. Mis gatos siameses tenían una historia clínica mucho más fortalecida que la que tenía Sandra.

CASASSUS: Además, Sandra estaba con sobrepeso...

GIL DOMÍNGUEZ: Porque le faltaba actividad. Que estaba, esto por ahí es un poco antropomórfico, pero… pero para que la gente entienda: estaba triste y deprimida con su existencia.

CASASSUS: La percepción de Gil Domínguez era muy diferente a la que tenía Coqui, quien la veía feliz y juguetona en el día a día.

Pero para Gil Domínguez, la vida de Sandra en ese zoológico, donde tenía que interactuar constantemente con los visitantes, no era algo simpático. No, lo que hacía era reducirla.

GIL DOMÍNGUEZ: Como si fuera una cosa, una cosa de exhibición.

CASASSUS: Pero es que además, según Gil Domínguez, cuando Sandra no interactuaba con los visitantes...

GIL DOMÍNGUEZ: El público se enojaba y le golpeaba los cristales y demás, porque no hacía monerías. Porque no actuaba para ellos.

CASASSUS: Según la AFADA, el zoológico no tenía los controles adecuados para garantizar el bienestar de Sandra. Incluso la ponía en riesgo pues dejaban, por ejemplo, que cualquier visitante le diera comida.

Saber si Sandra estaba bien, como dice Coqui o deprimida, como dice Gil Domínguez, es complicado. Y es que estamos hablando de dos maneras muy distintas de ver su situación. Por un lado está Coqui, quien empezó a trabajar en el zoológico con la convicción de que puede servir como un lugar de conservación para las especies y de educación para la sociedad. Y por el otro lado está Gil Domínguez, que veía el encierro de Sandra como algo injustificable y cruel. Y a la única que sabe cómo se sentía, ni modo de preguntarle.

Cuando Gil Domínguez tomó el caso, la AFADA ya tenía definida la estrategia legal. Era muy poco ortodoxa: quería presentar ante la justicia penal, en nombre de Sandra, la figura legal que se conoce como habeas corpus.

Explico: esa figura se usa para exigir el derecho fundamental que tiene un detenido de comparecer de manera inmediata ante un juez y que este determine si su arresto es legal o no. Si no es legal, deben dejarlo en libertad en ese momento. Así de sencillo.

Y a Gil Domínguez, aunque le gustaba la propuesta, le preocupaba una cosa:

GIL DOMÍNGUEZ: Si expiden la orden de liberación o de traslado, entonces ¿qué hacía yo con Sandra? Me la tenía que llevar a mi casa caminando por la avenida Las Heras.

CASASSUS: Pero lo que sí tenía a favor el habeas corpus es que es el proceso judicial más rápido. Queriendo avanzar con el caso lo antes posible, decidieron, entonces, pedirlo en nombre de Sandra.

Lo presentaron el 13 de noviembre de 2014 en un juzgado penal de la ciudad de Buenos Aires.

GIL DOMÍNGUEZ: La recepción en el mundo académico fue una recepción de burla. Fue una recepción de que se… uno estaba haciendo algo exótico, que no era algo serio.

CASASSUS: Porque, claro, aunque el habeas corpus es un derecho básico universal, es universal solo para los seres humanos, no para los animales.

Gil Domínguez escuchaba las críticas entre sus colegas y en los pasillos de la facultad de Derecho, pero no lo hicieron cambiar de opinión.

GIL DOMÍNGUEZ: A mí no me importa el ridículo si estoy convencido de una idea.

CASASSUS: Así que siguió adelante con el proceso.

El reclamo del habeas corpus era contra la empresa concesionaria del zoológico y contra el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, propietario del predio. Pedían la libertad inmediata de Sandra porque consideraban que en el zoológico estaba como en una cárcel, cumpliendo una pena de prisión injustamente. Y aunque el recurso era polémico por tratarse de un animal, sirvió para generar ruido y poner en marcha el proceso legal.

Enseguida el zoológico se defendió. Este que van a oír es Adrián Sestelo, jefe de biología del zoológico, hablando sobre el caso de Sandra con los medios:

ADRIÁN SESTELO: Nació en un zoológico y ha vivido toda su vida en un zoológico. En la vida libre no sabría cómo reaccionar ante un predador, no sabría cómo reaccionar ante peligros, este, no sabría cómo reaccionar o cómo buscar alimento, cómo hacerse un refugio. Entonces sería muy perjudicial para ella hacer una liberación en medio lib… en medio libre.

CASASSUS: Y en otra entrevista, explicó que las razones para no liberar a Sandra, no solo tenían que ver con que ella no conociera más vida que la del zoológico, sino con el tipo de animal que era.

SESTELO: En el caso de Sandra, hay que tener en cuenta que ella es un… es un ejemplar híbrido de dos especies de… de orangutanes. Entonces, la recomendación es que estos ejemplares híbridos no entren en contacto nunca con ejemplares puros, porque es un daño para la especie en particular.

CASASSUS: Dejarla libre en Borneo o Sumatra afectaría la conservación de las especies que había ahí. Y lo más probable es que ella no sobreviviera.

Para Sestelo, en realidad toda la demanda era una confusión de alguien que no sabía mucho de animales.

SESTELO: Decir que está triste es una falla. Es un error de concepto. Es un argumento muy subjetivo de una apreciación de una persona y no de… de un argumento objetivo de alguien... de un profesional que se dedica a la conducta del comportamiento animal.

CASASSUS: Mientras tanto a Coqui, que era cuidadora de Sandra y que había pasado tanto tiempo con ella, le afectaba escuchar lo que se decía.

EUGENIA DAHDAH: A nivel personal me dolía mucho que realmente la gente no supiera qué tanto trabajaba la gente que estábamos acá dentro del parque.

CASASSUS: Además, los del zoológico argumentaban que Sandra no sufría maltrato.

EUGENIA DAHDAH: No… no es que nosotros veíamos a Sandra con laceraciones, con heridas, con... no sé, golpeando los vidrios. No, esas cosas nunca las vimos. Siempre a nivel comportamental y a nivel salud era un animal que estaba bien.

CASASSUS: Pero Coqui tenía claro que el zoológico era un negocio. Y que muchas veces, antes del bienestar de los animales estaba la plata. Por ejemplo, al recinto de Sandra no le habían puesto ni siquiera cuerdas para que ella trepara, porque eran muy caras.

Y sí, Coqui sabía que las condiciones de Sandra podían ser mejores, pero también creía que la liberación inmediata con el habeas corpus no era lo mejor para la orangutana.

El pedido de los abogados para que el zoológico liberara a Sandra con el habeas corpus se resolvió en apenas dos días. En primera y segunda instancia fue rechazado por una razón muy sencilla.

GIL DOMÍNGUEZ: Porque decían que el habeas corpus no estaba pensado para una situación de estas características.

ALARCÓN: O sea, que en términos legales no era un recurso válido para reclamar por un animal. No había manera. Así que Sandra se quedaba donde estaba.

Pero los abogados de Sandra no estaban dispuestos a rendirse tan fácilmente. Iban a hacer lo que fuera necesario para mejorar las condiciones de su clienta.

Ya volvemos.

IT’S BEEN A MINUTE: It’s Been a Minute es un programa de entrevistas con corazón. Cada semana, platican con personas de la cultura que merecen tu atención y terminan la semana discutiendo las noticias más importantes con otros periodistas. Escucha It’s Been a Minute, de NPR, un programa que trata de encontrar sentido en el mundo a través de la conversación.

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ERNESTO: Hola, yo soy Ernesto y escucho desde Cambridge, Estados Unidos. Soy parte del programa de membresías porque Radio Ambulante nos cuenta las mejores historias que nos permiten conocer y celebrar la diversidad de América Latina y que nos unen a través del tiempo y la distancia. Súmense todos ustedes al programa en radioambulante.org/donar.

ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa conocimos a Sandra, una orangutana que había nacido en cautiverio y que desde 1994 vivía en el zoológico de Buenos Aires. Hasta que veinte años después un grupo de abogados decidió presentar un recurso legal llamado habeas corpus, para así tratar de liberarla. Argumentaban que Sandra había sido privada de su libertad ilegítima y arbitrariamente y que sus condiciones de vida le ponían en riesgo su salud.

Los cuidadores de Sandra negaban estas acusaciones y decían que, al contrario, el riesgo a su vida sería dejarla libre. Y es más, su libertad también pondría en riesgo las vidas de otras especies. La demanda pronto llegó a la justicia, donde fue rechazada en primera y segunda instancia.

Pero, claro, ahí no termina la historia de Sandra.

Aneris Casassus nos sigue contando.

CASASSUS: El abogado Gil Domínguez y la AFADA, la organización que luchaba por los derechos de los animales, apelaron esos primeros dos fallos y la causa llegó a la Cámara Federal de Casación Penal, quien iba a tener la última palabra sobre el caso de Sandra.

Y aquí pasó algo que nadie esperaba. El 18 de diciembre de 2014, el tribunal emitió un fallo escueto, apenas era una hoja y media de texto. Y si bien los jueces tampoco dieron lugar al habeas corpus, en esa hoja y media sí hicieron algo sin precedentes y era lo que se necesitaba para darle lugar al reclamo de Sandra: la reconocieron como “persona no humana”. Con este fallo Sandra se volvía sujeto de derechos.

El fallo no daba muchas explicaciones sobre los fundamentos legales para considerar a Sandra como persona no humana, pero hay una pista: citan un libro que publicó un exjuez de la Corte Suprema argentina en 2011 donde se habla sobre las leyes que ya existían para penalizar el maltrato animal. Ahí se argumenta que al reconocer este delito, en realidad lo que se está reconociendo es que los animales tienen derechos y uno de ellos es no ser maltratados.

Siguiendo esa lógica, desde que se reconoce en las leyes que los animales tienen por lo menos ese derecho, se les está reconociendo una personalidad jurídica: una persona no humana. Y de ahí se desprende respetar a Sandra como sujeto.

El abogado Gil Domínguez no podía creer lo que habían conseguido.

GIL DOMÍNGUEZ: Sentí que habíamos cambiado el mundo. Que nada iba a ser igual con respecto a los animales no humanos a partir de ese momento. Ya no se iba a mirar más a los animales como cosas inanimadas.

CASASSUS: De inmediato el fallo tuvo grandes consecuencias. Sandra adquirió fama mundial.

(SOUNDBITE ARCHIVO DE NOTICIAS)

PERIODISTA 1: The fate of an orangutan named Sandra is being decided by a court in Argentina.

PERIODISTA 2: A dicembre, un tribunale argentino l'aveva già riconosciuta come "persona non umana”.

PERIODISTA 3: Por primera vez una orangután ha sido considerada, son palabras textuales, como “persona no humana jurídica”.

CASASSUS: Con esa victoria, el siguiente paso de AFADA fue presentar una demanda legal para pedir el traslado de Sandra a un santuario. Esta nueva etapa era incierta porque el fallo que había emitido la Cámara de Casación era tan escueto, que nadie entendía cuáles eran sus implicaciones reales. Y menos qué iba decidir otro juez en esta nueva demanda.

LIBERATORI: El expediente llegó en… a principios de año, digamos marzo del 2015.

CASASSUS: Ella es Elena Liberatori, la jueza de la Ciudad de Buenos Aires que recibió la demanda de AFADA.

LIBERATORI: La primera impresión que tuve fue una sorpresa muy grande porque se trataba justamente de un animal y nunca habíamos tenido expedientes donde, bueno, hubiera animales, eh, sujetos de derecho.

CASASSUS: Por su despacho pasan los más variados casos. Le toca resolver temas como la contaminación de las formaciones del metro, la toma de escuelas por parte de estudiantes secundarios o la disposición de la basura en la ciudad. Y de repente le llegó uno que involucraba a un orangután. Y Elena Liberatori de orangutanes no sabía nada.

LIBERATORI: Así que ese fue un gran desafío, porque a mí me encanta que vengan expedientes de los cuales yo no sé nada. Y voy a decir algo que Noelia, mi secretaria, no le gusta que diga, pero es que los jueces no sabemos nada.

CASASSUS: No saben nada, tal vez...

LIBERATORI: Pero vamos a saberlo.

CASASSUS: Lo que la jueza debía resolver eran dos cosas: primero, si Sandra poseía derechos y si eso implicaba que se le debía reconocer como persona no humana. Y segundo, si Sandra debía ser liberada o trasladada a otro lugar, según lo que fuera mejor para ella.

Así que la jueza se puso a leer y a buscar referentes de distintas disciplinas: biología, antropología, sociología, urbanismo. Fueron semanas de investigación con su equipo, tratando de entender qué bases existían para considerar a un animal como sujeto de derecho.

LIBERATORI: Convocamos a los expertos más importantes internacionales de Australia, de Canadá, desde los Estados Unidos y hicimos audiencias vía Skype.

CASASSUS: Además, especialistas de Argentina conformaron una mesa técnica para elaborar un dictamen en relación a la situación de Sandra. La integraban profesores de las Facultades de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata, especialistas en comportamiento animal, expertos en primates. Y una persona del juzgado empezó a hacer visitas semanales al zoológico.

Se tardaron meses estudiando el tema. En ese proceso lo más importante era entender un concepto que Gil Domínguez había expuesto en la demanda: se argumentaba que Sandra era un ser sintiente y que esa capacidad de sentir, era lo que la volvía una “persona no humana”.

Y según lo que encontró Liberatori…

LIBERATORI: La sintiencia ya no es discutible y esto está certificado científicamente.

Los científicos dicen que hay pruebas concluyentes y de enorme peso para establecer que la sintiencia de los animales —la felicidad, la alegría o la tristeza y el dolor— existen en ellos porque son las mismas estructuras cerebrales y neurológicas que la de les humanes.

CASASSUS: No todos los animales, porque hay algunos que no tienen sistema nervioso central, quizá no son los primeros que se nos vendrían a la mente, porque son animales como las estrellas de mar o las esponjas

Pero en los que sí tienen un sistema nervioso central, se ha demostrado eso que explica Liberatori.

LIBERATORI: Entonces aún hablemos de pájaros, de un pulpo. O sea, del… del mundo animal, el mundo animal tiene sintiencia como los seres humanos.

CASASSUS: La sintiencia se plantea como el umbral mínimo a partir del cual se reconocen derechos a los animales. Aunque, claro, a eso se tiene que agregar otra cosa: que los grandes simios, como Sandra, tienen un alto desarrollo cognitivo y por eso sus derechos deben ser más amplios.

Pero según el abogado Gil Domínguez, cada animal debe tener algún tipo de protección de acuerdo a su capacidad cognitiva. Aunque no existe todavía una delimitación formal de qué protecciones se deben otorgar a qué animales, él cita un posible esquema propuesto por dos filósofos canadienses:

GIL DOMÍNGUEZ: Están los animales salvajes, que son totalmente soberanos y los seres humanos lo que tenemos que hacer es garantizarle la no interferencia en el ámbito de su soberanía.

CASASSUS: Luego estarían los animales domésticos, los que conviven con nosotros.

GIL DOMÍNGUEZ: Y que son sujetos políticos y que tendrían que tener representación. Tendría que existir un defensor del pueblo de los... de los animales domésticos.

CASASSUS: Por último, y quizá este es el planteamiento más controversial, están unos animales llamados “liminales”.

GIL DOMÍNGUEZ: Que son aquellos que comparten con nosotros sin ser domésticos, como las ratas, las cucarachas, las palomas.

CASASSUS: Y que también tienen que ser considerados. Aceptar esas ideas todavía estaba muy lejos de lo que se pedía en la demanda. Pero era posible que el fallo que iba a emitir Liberatori sirviera no solo para cambiar las condiciones de Sandra, sino, en un futuro, también las de otros animales.

Finalmente, el 21 de octubre de 2015, casi un año después de que Sandra fuera declarada “persona no humana”, la jueza Liberatori dictó sentencia: en 13 páginas explicó las razones por las que estaba de acuerdo con reconocer a Sandra como sujeto de derecho. Y además ordenó al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires garantizar “las condiciones adecuadas del hábitat y las actividades necesarias para preservar sus habilidades cognitivas”. La mesa de expertos evaluaría además si era posible el traslado de Sandra a un santuario. Liberatori no tenía dudas: Sandra era una persona no humana.

El gobierno de la ciudad apeló, pero el Fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, aunque no quiso negar ni ratificar la condición de Sandra como “persona no humana”, confirmó que el gobierno debería garantizar las condiciones adecuadas para Sandra, pues la seguía reconociendo como “ser sintiente”.

La realidad es que tras el fallo el zoológico estaba en la mira de la justicia y la situación de Sandra empezó a cambiar. Ella es Coqui de nuevo, una de las cuidadoras de Sandra

EUGENIA DAHDAH: A partir del… de todo este proceso pudimos tener muchos más recursos de los que teníamos en ese momento.

CASASSUS: La administración del zoológico empezó a darles más dinero para que Coqui y los cuidadores pudieran mejorar las condiciones de hábitat de Sandra y pudieran planear más actividades para estimularla.

Coqui pronto se empezó a dar cuenta que al final no había estado tan mal que el caso hubiera llegado a la justicia.

EUGENIA DAHDAH: Si bien al principio nos asustó o no entendíamos bien qué era lo que iba a pasar, después cuando fue avanzando el proceso, entendimos que lo mejor era que nos pasara esto.

CASASSUS: Para Coqui, el reconocimiento de Sandra como persona no humana sirvió para seguir avanzando en lo que ella había querido desde que llegó a trabajar al zoológico.

EUGENIA DAHDAH: Y que es que los animales estén bien, sobre todo los que viven en cautiverio y que no pueden decidir un montón de cosas que animales que están en estado silvestre sí.

CASASSUS: Se había creado un precedente legal que cambiaba cómo se manejaban las instituciones y ese era el cambio que la jueza estaba buscando con su sentencia. Pero que, según Liberatori, tiene que ir mucho más lejos.

LIBERATORI: Es necesario que la legislación internacional, nacional deje de ser antropocéntrica y pase a ser la naturaleza el centro.

CASASSUS: Es una postura que ya existe en la constitución nacional de Ecuador, donde la Tierra se considera sujeto de derechos y donde cualquiera puede reclamar por los derechos de la naturaleza, sin tener que probar que fue afectado personalmente, como pasa en otros países.

Es una nueva forma de relacionarnos con nuestro entorno. Donde el centro de todo no somos nosotros, sino la naturaleza.

El caso de Sandra había, como quien dice, movido el avispero. Y en junio de 2016, unos meses después de la sentencia de Liberatori, se anunció que después de 128 años el zoológico se transformaría en un ecoparque. Es decir, un parque sin animales en cautiverio. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires quitó la concesión a la empresa privada y empezó trabajar en el traslado de más de 1,300 animales que vivían ahí. Los llevarían a santuarios y a reservas ecológicas.

Mientras se empezaba a buscar un lugar para trasladar a Sandra, las autoridades del ahora ecoparque decidieron que los visitantes ya no podrían llegar hasta su recinto.

Los especialistas de la mesa técnica que se creó con el fallo de Liberatori evaluaron posibles lugares para ella.

LIBERATORI: Buscamos criterios objetivos, como en una licitación. Y entonces se estableció como un protocolo: el que tildaba la mayor cantidad de casilleros, aplicaba. Bueno, ese iba a ser el lugar adonde fuera Sandra y el lugar que completó todos los casilleros fue el Center of Great Apes.

CASASSUS: El Center for Great Apes o Centro de Simios Grandes. Queda en Florida, Estados Unidos. Es una reserva natural de más de 40 hectáreas donde viven orangutanes y chimpancés rescatados o jubilados de la industria del espectáculo y del mascotismo. Está ubicada en un área boscosa y tropical en la zona rural de Wauchula.

El Centro estuvo de acuerdo en recibir a Sandra, así que era momento de empezar una serie de trámites burocráticos que tomarían su tiempo.

El 28 de diciembre del 2017, recién dos años después de su sentencia, la jueza Liberatori pudo firmar la orden para su traslado. Con la partida de Sandra, ya no quedarían más orangutanes en Argentina.

LIBERATORI: Que la decisión del traslado fue muy difícil anímicamente para mí también, porque yo sentía que si se quedaba en Argentina, bueno, en alguna forma yo la podía seguir tutelando.

CASASSUS: Tutelando, que la podía seguir protegiendo, para asegurar que se cumplieran las condiciones adecuadas para su cuidado.

Pero ya estaba decidido que Sandra se iba. Con la orden del traslado emitida, Coqui y su equipo empezaron a entrenar a Sandra para el viaje.

EUGENIA DAHDAH: Para nosotros era importante que ella no estuviese sedada en el... en el viaje.

CASASSUS: Porque estar sedada por tanto tiempo le podía causar problemas respiratorios.

EUGENIA DAHDAH: Hicimos un trabajo de entrenamiento de más de un año y medio en el que ella conoció la caja de transporte. Empezó a… a relacionarse con la caja de forma súper tranquila.

CASASSUS: Sandra iría en la bodega del avión en una caja metálica con doble puerta y ventanitas. El primer destino sería Dallas. Iría en un vuelo comercial de American Airlines.

LIBERATORI: No me imaginaba cómo podía afrontar esas 14 horas de vuelo, ¿no? Yo, conociéndome a mí misma, volando, eh, yo decía “pobre” (risa).

CASASSUS: Antes del viaje, a Sandra también le hicieron un exámen físico completo: muestras de sangre, radiografías de tórax, ecografía abdominal, electrocardiograma.

Finalmente, el gran día llegó: el 26 de septiembre de 2019 Sandra debía entrar a la caja de traslado para ir en un camión hasta el aeropuerto internacional de Ezeiza.

Coqui y Elena vieron cómo Sandra dejó su recinto en el Ecoparque y fue hacia la caja.

LIBERATORI: Cuando deja ya su... lo que fue su hábitat se pone a limpiar como un... es un tubo grande de color naranja, un tubo grande, de esos como donde juegan los niños pasando por adentro. Y ella toma un trapo y lo limpia. Yo digo que dejó su cuarto limpio.

CASASSUS: Coqui y Elena acompañaron a Sandra hasta el aeropuerto y se quedaron hasta el momento del despegue.

EUGENIA DAHDAH: Sentí muchas cosas. Sentí mucha emoción. Sentí alivio de verla a ella cómo se manejó todo… todo el proceso hasta llegar al avión.

LIBERATORI: Y uno le hablaba y ella miraba, te miraba a los ojos. Te miraba a los ojos. Y además era la despedida así que fue fuerte eso.

CASASSUS: Fue un viaje largo para Sandra. Después de las 14 horas en avión para llegar a Dallas, Sandra viajó otras siete en carretera hasta Kansas. Que era donde tenía que pasar una cuarentena obligatoria para asegurarse de que no traía alguna enfermedad de Argentina que pudiera afectar a otras especies. Después de cumplir la cuarentena, Sandra viajó otra vez vía terrestre hasta Florida. El 5 de noviembre de 2019 llegó al Center for Great Apes, su nuevo y definitivo hogar.

Dos días después de que Sandra llegara al centro, Coqui viajó con otro de los cuidadores para ayudarla en su adaptación. Cuando llegaron...

EUGENIA DAHDAH: La vemos en… a siete metros de altura, haciendo un nido enorme, eh, divina. Nos… nos vio y enseguida bajó a relacionarse con nosotros, lo que fue muy emocionante para nosotros. Creo que para ella también, porque fue algo, bueno, “Este lugar es increíble, pero qué bueno que vinieron que los conozco”(risas).

CASASSUS: Coqui estaba fascinada con el lugar donde ahora estaba Sandra. Lo que más le llamó la atención era que una parte de los recintos estaba al aire libre y ahí...

EUGENIA DAHDAH: Tienen lo que serían como cúpulas. Son circulares, son muy altos y al estar dentro de un… de un bosque húmedo toda la vegetación cubre el domo. Entonces, la sensación es que estás entre medio de los árboles.

CASASSUS: Sandra, al fin, vivía en un bosque.

Coqui y el otro cuidador estuvieron 12 días en el Centro y después tuvieron que regresar a Argentina.

EUGENIA DAHDAH: No sabemos cuándo vamos a volver a ver, pero la dejamos en un lugar donde, nada, la vimos desarrollarse, la vimos utilizar todo el recinto, la vimos relacionarse con sus cuidadores nuevos. La vimos probar frutas nuevas, pintamos…

CASASSUS: El 14 de febrero Sandra cumplió 34 años y lo celebraron a lo grande. En la cuenta de Instagram del centro publicaron fotos de los festejos: Sandra abriendo muchos paquetes y un enorme cartel de “Happy Birthday”. La expectativa de vida de un orangután es de entre 60 y 70 años. Sandra está en la plenitud de su vida y le queda un mundo nuevo por descubrir.

ALARCÓN: La vida de Sandra cambió para siempre. Y sin saberlo, ella cambió muchas cosas más. A nivel judicial su caso ahora es tomado como antecedente para reclamar por los derechos de otros animales. Gracias a Sandra, la chimpancé Cecilia fue liberada del zoológico de Mendoza, también en Argentina, y ahora vive en un santuario en Brasil. El caso fue tomado además en Colombia para pedir la liberación del oso Chucho del zoológico de Barranquilla e instalar el debate sobre los animales en cautiverio.

Aneris Casassus es productora de Radio Ambulante. Vive en Buenos Aires.

Esta historia fue editada por Camila Segura, Victoria Estrada, Luis Fernando Vargas y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Lisette Arévalo, Jorge Caraballo, Xochitl Fabián, Rémy Lozano, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Desirée Yepez.

Fernanda Guzmán es nuestra pasante editorial.

Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, y se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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