La herencia de los Rosario en República Dominicana : Radio Ambulante ¿Y si tu apellido te garantizara una herencia millonaria?

El apellido Rosario es común en República Dominicana. Cuando empezó a circular el rumor de que un antepasado común había dejado una herencia multimillonaria que solo esperaba ser reclamada, el clan empezó a movilizarse. Miles de Rosarios se organizaron para recibir su fortuna, pero, ¿acaso todo era un espejismo?

Esta es la primera de dos partes.



Si lo necesitas, puedes leer la transcripción del episodio.

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Somos millonarios – [Parte 1]

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Somos millonarios – [Parte 1]

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DAVID TRUJILLO: Hola, soy David Trujillo.

LISETTE ARÉVALO: Y yo soy Lisette Arévalo, productores de Radio Ambulante.

TRUJILLO: El año pasado viajamos a Guayaquil, Ecuador, para investigar una historia sobre supuestas terapias que prometían curar la homosexualidad.

ARÉVALO: Entrevistamos a víctimas, desenterramos documentos y hablamos con algunos de los que promueven estos supuestos tratamientos.

TRUJILLO: No fue fácil ni barato producir el episodio. Fueron varios viajes, costos de hospedaje, alimentación. Horas y horas buscando audio de archivo, revisando testimonios. Y mucho tiempo investigando y descifrando las leyes locales.

ARÉVALO: Tú puedes ayudarnos a contar más historias como ésta.

TRUJILLO: Súmate hoy a Deambulantes, nuestro programa de membresías. Tu contribución, no importa el monto, nos permitirá seguir investigando historias de toda la región que necesitan ser contadas.

ARÉVALO: Forma parte de Deambulantes hoy, en radioambulante.org/deambulantes. ¡Gracias!

DANIEL ALARCÓN: Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

MARIBEL VALOY: Mire, esa es la casita de mis abuelos. Ahí es la que yo vivía con mis abuelitos. Aquí se comenzó las primeras reuniones, en esa mata de mango.

ALARCÓN: Ella es Maribel Valoy Amparo. La historia de su familia materna es clave en esta historia y en este pueblo de la República Dominicana.

VALOY: Estamos ahora mismo en Cotuí.

ALARCÓN: Cotuí, a unas dos horas de la capital, Santo Domingo. Es el tipo de lugar donde muchos vecinos están emparentados.

En Cotuí se ven caminos de tierra, muchas matas de plátano, casas de madera con techos de zinc y fogones rústicos. Aquí la gente tiene un apego especial a la tierra. Es su sustento. La mayoría de familias lleva generaciones viviendo ahí.

Maribel pasó algunos años de su infancia en Cotuí, y aunque ha vivido la mayor parte de su vida en la capital, no dejó el pueblo atrás por completo. Siempre volvía para pasar las vacaciones. Y esa costumbre se quedó con ella cuando creció. Conoce cada casa y a cada vecino como si nunca se hubiera ido.

VALOY: Candita, ¡venga acá! (Risas). Esa es Rosario Amparo. ¿Cómo está usted?

CANDITA: (Ininteligible), ¿y usted cómo está?

VALOY: Estamos bien.

ALARCÓN: No es un pueblo muy próspero. Eso se nota a primera vista. Y resulta dolorosamente irónico porque Cotuí queda bajo la sombra de una montaña que tiene una mina de oro. Nada de metáforas. Estoy hablando literalmente de que, debajo de la montaña, hay una mina. Una de las minas de oro más grandes del mundo, manejada por la compañía Barrick Gold.

VALOY: Mira, esa es la Barrick. Esa es la mi… esa es la luz de ellos, casi nos alumbra a nosotros.

LUIS TRELLES: ¿Dónde, dónde?

VALOY: Esa es la Barrick Gold, esa loma que usted ve ahí.

TRELLES: Ah, ¿esa es la loma que lleva a la mina?

VALOY: Toda la mi… ve todas las luces de noche.

ALARCÓN: Él es el periodista Luis Trelles. Viajó a Cotuí a inicios de este año, 2020. Y fue para investigar un reclamo de Maribel y de muchísimas otras personas: que las tierras que ocupan la mina les pertenecen.

En los siguientes dos episodios vamos a hablar sobre estas tierras, esta mina, y una familia. Sobre oro, riqueza sin fin, y un rumor que ha obsesionado a miles y miles de dominicanos.

Luis Trelles junto con la periodista Mónica Cordero investigaron esta historia.

Aquí Mónica.

MÓNICA CORDERO: De niña, Maribel creció en un hogar modesto, pero siempre escuchaba a su abuelo decir que eran millonarios.

VALOY: “Somos millonarios en tierra”, pero yo estaba muy pequeñita. Yo no entendía bien. “Somos millonario en tierra”, solamente decía él así.

CORDERO: En Santo Domingo, Maribel llegó a ser estilista y a tener un salón de belleza en su casa. Y aquella frase de su abuelo: “Somos millonarios en tierra”, quedó un poco en el olvido. Hasta que en noviembre del 2011 recibió una llamada. Era una tía que había emigrado a Holanda. La tía le dijo:

VALOY: “Maribel, Maribel, somos dueños de la Barrick”.

CORDERO: De la Barrick. Es decir, la Barrick Gold, la empresa que explota la mina de oro en Cotuí. La tía no se refería a que eran dueños de la compañía, claro, sino a que eran dueños de las tierras que la Barrick explota.

Y es que, estando en Holanda, la tía de Maribel recibió la llamada de una hermana. Una que vivía en República Dominicana, y que había visto una noticia que hablaba del derecho a una indemnización por las tierras que, supuestamente, pertenecían a las familias que han habitado Cotuí durante generaciones. Y eufórica, esta tía llamó a Maribel.

Paremos aquí un momento para dar un poco de contexto sobre la mina. La extracción de oro en todo el continente comenzó justo ahí, en Cotuí. El oro que vio Cristóbal Colón colgando del cuello de los indígenas, bueno, pues salió de esas montañas.

Muchas familias de Cotuí tienen historias de cómo fueron sacadas de sus tierras en los años cincuenta, durante la dictadura de Trujillo, para explotar el oro. Y dicen que nunca recibieron compensación. La región, con el tiempo, se transformó en una comunidad de agricultores y ganaderos.

En 1975, Rosario Dominicana, una compañía cuyo capital era principalmente estadounidense, comenzó a explotar la mina. Cuatro años después, el gobierno dominicano adquirió todas las acciones de la empresa que estaban en manos extranjeras, y las expropiaciones de tierra a la gente de Cotuí continuaron.

Rosario Dominicana cerró sus operaciones en 1999. Pero en el 2002 el gobierno le dio la concesión a una corporación, que más tarde compró Barrick Gold.

Hasta el día de hoy, la Barrick Gold es el socio mayoritario a cargo de la mina. Barrick Gold invirtió inicialmente 3.700 millones de dólares para poner en marcha la mina, que actualmente produce poco menos de un millón de onzas de oro al año. Esa es la inversión extranjera directa más grande que ha tenido la isla.

Cuando Maribel recibió esa llamada de su tía, al principio estaba escéptica. Le dijo que no creía lo que le estaba diciendo, pero su tía le pidió que buscara el acta de defunción de su mamá. La idea era comenzar a juntar documentos de los familiares y ver qué se podía hacer con ellos después. Maribel, todavía escéptica, aceptó.

VALOY: Yo vine aquí al campo. Y ahí comenzamos. Entonces yo, sin nada en la mano, na’ más que un papelito, a buscar todas las informaciones.

CORDERO: Consiguió el acta de defunción de su mamá, después la de sus abuelos maternos, y luego logró dar con la de uno de sus tatarabuelos.

VALOY: Ahí yo supe que Jacinto era el papá de mi bisabuelo.

CORDERO: Jacinto, se refiere a Jacinto Rosario. Y ese apellido es muy importante en esta historia.

De hecho, es lo que comenzó toda una búsqueda para Maribel y su familia.

Las leyendas en Cotuí generalmente las cuentan los abuelos y las abuelas, y una de ellas dice que Jacinto Rosario era el propietario de la mina desde inicios y hasta mediados del siglo XIX. Según dicen, Jacinto mandaba en barco cantidades exorbitantes de oro a bancos en Europa. Y entonces, de pronto, Maribel descubre que está ligada a este personaje.

VALOY: Que sí, que era dueño de todo y de la tierra de la… de la Barrick Gold.

CORDERO: Aquí hay algo que tenemos que explicar con este asunto de los apellidos, porque si recuerdan Maribel no es Rosario. Su apellido materno es Amparo.

Según Maribel, eso es porque su bisabuela materna le cambió el apellido a su abuelo —Octaviano Amparo— para protegerlo de la supuesta persecución que sufrían los Rosario durante la dictadura de Trujillo. Pero lo que en ese momento quedó claro para Maribel es que ella era descendiente de Jacinto Rosario, sin importar que esa relación hubiera quedado escondida en el tiempo. Y como Jacinto era el dueño de esa tierra, su familia, entonces, podía reclamarla.

Y fue ahí que Maribel recordó la frase de su abuelo, esa de que eran millonarios en tierra. Y convencida, ahora sí, de que se le debía dinero a su familia, decidió buscar a un abogado. Un conocido que iba a la misma iglesia de Maribel en Santo Domingo le dijo que conocía a uno.

VALOY: Nosotros le dijimos que no teníamos dinero porque mi familia son muy pobres, aquí en Cotuí.

CORDERO: Pero su amigo le contestó que el abogado podía hacer una primera consulta gratis. Así que Maribel accedió.

El nombre del abogado era Johnny Portorreal Reyes. Era un señor de unos casi 60 años en ese entonces, 2011. Se reunieron en casa de Maribel.

VALOY: Llamé a unos cuantos tíos míos, y primas, y fueron a mi casa. En el patio de mi casa hicimos una reunión con Portorreal. Y ahí fue que hablamos con él.

CORDERO: Quedaron en que Portorreal podía hacer una primera consulta gratis a los residentes del pueblo. Que solo tenían que pagarle el viaje de Santo Domingo a Cotuí.

A finales de 2011, Maribel llevó a Portorreal a Cotuí por primera vez.

VALOY: Vine con él para acá, con el hijo y dos personas más que siempre estaban con él acompañándolo, seguridad. Y aquí fue que comenzamos a… a presentarle a la familia.

CORDERO: Fue una reunión pequeña, de unas diez personas. Todas estaban emparentadas. Se sentaron a hablar con Portorreal en la casita de madera donde creció Maribel, la de su abuelo.

VALOY: Tenía en ese tiempo mi tío Leoncio, Leoncio Fabián Rosario, estaba vivo. Y él no creía en abogados porque había muchos que habían venido, y lo habían engañado. Recogen el dinero y nunca hacían nada.

CORDERO: El tío de Maribel había tenido malas experiencias con abogados tratando de resolver otros asuntos. Pero luego de unas cuantas reuniones en Cotuí, Portorreal les dijo que él podía reclamar una indemnización por los terrenos de la mina. Y a pesar de la desconfianza inicial, Maribel se acuerda de lo que le dijo su tío Leoncio:

VALOY: “Mi sobrina, yo... no creemos en abogados. Pero si usted trajo a ese señor, al abogado, vamos a creer entonces”. Y ahí fue que aceptaron al doctor Portorreal.

CORDERO: Era un trato. Quedaron en que Portorreal ganaría el treinta por ciento de lo recolectado por la indemnización de las tierras. La lucha por la tierra de los Rosario comenzaba. En ese momento, los herederos eran pocos. Portorreal empezó...

VALOY: Con unas diez personas, conmigo, que fuimos los primeros que lo contratamos.

CORDERO: Desde un principio la estrategia era que el grupo creciera. No sabían cuántos descendientes tenía Jacinto Rosario, pero Portorreal quería representarlos a todos.

Así que Maribel se dedicó a buscar a más descendientes. No era algo sencillo. Se necesitaba hacer una reconstrucción, como la que ella había hecho con su propia familia. Y así empezó: juntando vecinos del barrio, escuchando las historias familiares y tratando de seguirle el rastro al árbol familiar.

VALOY: Yo me sentaba aquí bajo la matica de mango, aquí con mis viejitos. Noso… nosotros traíamos máquina de escribir y comenzábamos a escribir ahí pá, pá, mientras ellos decían todos los… todas las versiones.

CORDERO: O sea, las historias sobre quién estaba emparentado con quién en el pueblo. Luego empezó a expandirse.

VALOY: Comenzamos a buscar la... los herederos por todos los rincones de aquí de Cotuí. Después nos trasladamos a los diferentes pueblos.

CORDERO: Maribel tenía que atender a sus dos hijos pequeños y su salón de belleza en Santo Domingo, pero pasaba cada vez más tiempo en el campo.

VALOY: Había que buscar las actas de nacimiento de los hijos de Jacinto, y había que venir a la iglesia de Cotuí y cosas. Había que buscar las acciones de peso.

CORDERO: Acciones de peso, o sea, títulos de propiedad antiguos, del siglo XIX. Archivados en registros amarillentos de oficinas de gobierno y llenos de polvo. Era mucho trabajo, y Maribel solo era una voluntaria. Pero el trabajo estaba dando resultado. Bueno, no es que hubieran ganado algo en la demanda, pero lo que sí es que los herederos...

VALOY: Comenzaron a multiplicarse, porque ya uno hacía reuniones aquí y venía mucha gente de a para acá.

CORDERO: Portorreal viajaba a Cotuí casi todas las semanas, usualmente los domingos.

VALOY: Entonces ya desde el viernes empezaba a comenzar: “Viene el abogado el domingo”. Y entonces la gente ya los domingo, estaban toítos ahí sentados.

CORDERO: Era todo un acontecimiento la llegada de Portorreal. Así transcurrió más de un año. Los Rosario empezaron a entregar sus documentos y, juntos, a armar la genealogía de su familia. Maribel cuenta que le mostró a Portorreal que los títulos de propiedad, esas llamadas acciones de peso, pertenecían a descendientes de Jacinto.

Eso terminó de convencer a Portorreal de tomar el caso de los Rosario.

Así que con esa información comenzó dos demandas: para desalojar a la Barrick Gold de sus terrenos, y por daños y perjuicios contra la compañía y el gobierno. En total Portorreal pedía más de 12 millones de dólares para los descendientes de los Rosario. Y es que estamos hablando de que después de que se hizo la primera demanda…

VALOY: La gente comenzaron a llegar a, llegar, a llegar. Estaban por 8 mil... 8 mil 300 y pico.

CORDERO: 8 mil 300 y pico de personas en el 2013. Porque, claro, el rumor de la fortuna de la familia Rosario se esparcía con rapidez increíble. Rosarios contándoles a Rosarios, estos a otros. En tiempo récord, se formó una red inmensa y fuertísima.

Portorreal no solo tomó la lucha para recuperar las tierras, también se unió al reclamo de la comunidad por el daño ambiental que la mina había causado. Y es que aún antes de la llegada de la Barrick Gold, habían reportes de que la mina había dejado residuos tóxicos, como mercurio y asbestos, que terminaban en la tierra y en los ríos.

VALOY: Aquí tengo familia que… que… que se han muerto con toda la contaminación, los cianuro y todo eso. Los ríos lo... lo... lo... todos se han muerto.

CORDERO: Johnny Portorreal organizó protestas por el daño ambiental. Y a la vez se convirtió en el portavoz de la familia. Por su parte, la Barrick Gold ha negado que su operación cause daño ambiental.

En todo caso, las maniobras legales de Portorreal eran por las tierras, no por daños ambientales, y al final la demanda no progresó. En el 2017, el Tribunal de Tierras provincial rechazó una de las demandas de Portorreal, porque los títulos de propiedad de Jacinto Rosario, que en la estrategia de Portorreal probarían que la familia Rosario era la dueña original de la mina, no eran suficientes y habían prescrito. En el 2019 el tribunal rechazó la otra demanda, diciendo que el abogado no había podido probar que había vínculo.

Durante todo este proceso Portorreal había acumulado un archivo gigante: actas de nacimiento, de matrimonio, de defunción; de miles de dominicanos que tenían un denominador común: el apellido Rosario. En cierto sentido había formado una familia. Un árbol genealógico que los mismos Rosario no tenían. Quizás esto explica por qué, a pesar de la derrota en las cortes, siguió siendo el abogado de la gran familia Rosario.

Y poco a poco su discurso comenzó a cambiar. Dejó de concentrarse tanto en la demanda por las tierras y empezó a decirle a los Rosario que había una herencia guardada en bancos europeos. No es claro cómo Portorreal supo que esa herencia existía. De eso nos dimos cuenta cuando hablamos con más de quince de sus clientes. Según nos contaron, Portorreal empezó a hablar de la herencia como en el 2015. Nos dijeron que había un rumor de que Jacinto había enviado lingotes de oro en barco a Europa.

Lo que escucharon de Portorreal es que iba a visitar por lo menos diez bancos en España y Suiza para preguntar, personalmente, si había cuentas a nombre de Jacinto Rosario y sus familiares más cercanos. Si la respuesta era positiva, pediría a los bancos que entregaran el dinero. Portorreal le ofreció a los herederos que él podía conseguir esa fortuna.

ALARCÓN: Después de la pausa, una herencia se vuelve la obsesión de miles de dominicanos.

Ya volvemos.

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ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa visitamos al pueblo dominicano de Cotuí, donde algunos residentes reclaman los terrenos de la mina que queda justo en las afueras del poblado. Y no es cualquier mina, es una de las minas de oro más grandes del mundo.

La historia va así: los que reclaman dicen ser descendientes de Jacinto Rosario, el supuesto dueño de la mina durante la primera mitad del siglo XIX. Y por lo mismo, argumentan que tienen derecho a las tierras en las que ahora opera la Barrick Gold, la compañía extractora del oro. O por lo menos a una indemnización.

El abogado Johnny Portorreal tomó el caso de los Rosario, y lo llevó a las cortes dominicanas. La demanda se cayó, pero no mucho después Portorreal empezó a hablar de una herencia que haría a los Rosario una de las familias más ricas del país. El oro que Jacinto Rosario supuestamente había depositado en varios bancos de Europa. Portorreal se ofreció a conseguir esa herencia.

Mónica Cordero nos sigue contando.

CORDERO: Maribel Valoy Amparo empezó a escuchar sobre el dinero guardado en bancos europeos en el 2015, casi cuatro años después de haber contactado a Portorreal. Fue un día que llegó a la oficina del abogado.

VALOY: Sí, eso pasó así. De repente, un día yo fui y estaban hablando ya del dinero que estaba internacionalmente, de nuestros antepasados.

CORDERO: La idea de Portorreal era tratar de reclutar a la mayor cantidad de descendientes de Jacinto Rosario. Esos ocho mil que ya tenía no bastaban. Quería más. Para eso, tenía varios voluntarios que coordinaban la búsqueda y el reclutamiento de los herederos. Entre ellos Maribel y este otro señor:

JOSÉ CEPEDA: Mi nombre es José del Carmen Cepeda.

CORDERO: José no es de apellido Rosario, pero su esposa sí. Es vendedor de vegetales. Vive en Maimón, un pueblo que queda muy cerca de Cotuí.

CEPEDA: Él andaba recogiendo firmas porque se sonaba que los Rosarios tenían una herencia. Incluso llegó a venir a mi casa. Este, nos llegamos a reunir ahí mismo cerca de la mina.

CORDERO: Portorreal lo reclutó muy rápido.

CEPEDA: Él me dijo a mí que, como yo era una persona que tenía conocimiento en el área, que lo acompañara, que nos fuéramos a donde vivían los Rosario que yo conocía.

CORDERO: Y claro, la promesa de una herencia millonaria atraía a la gente.

CEPEDA: El mismo Johnny Portorreal en una ocasión dijo que cada heredero tocaría más de 11 mil millones de pesos dominicanos.

CORDERO: Lo que en el 2015 equivalía a unos 240 millones de dólares por persona. 240 millones de dólares. Imagínese. Portorreal llegaba al mismo acuerdo con todos: él se quedaría con el treinta por ciento de la herencia, y se le pagaría una vez que llegara el dinero. Mientras tanto, Portorreal seguía diciendo que él no cobraba nada por seguir con el caso.

Pero eso no significaba que los herederos no tuvieran que darle dinero a Portorreal. Al contrario, había varios “gastos” legales, que para personas como Maribel y José que apenas subsistían, sumaban mucho dinero.

Maribel trabajaba directamente con los documentos en la oficina, y conocía bien los servicios adicionales por los que cada persona tenía que pagar. Veía cómo los Rosario iban soltando dinero a cuentagotas. Un poquito acá, un poquito allá. Todo empezaba con el cuota litis. Este es el término que Johnny Portorreal usaba para referirse al contrato con sus clientes.

VALOY: Es el contrato que el doctor le hace a cada heredero. Él anteriormente cobraba 1500. Luego subió a 3500. Él lo fue subiendo.

CORDERO: Esos son pesos dominicanos. O sea, entre unos 40 y 85 dólares por cada contrato, al cambio de entonces. Además al contrato había que notarizarlo, ponerle sellos. Eso también costaba. Luego estaba el PIN, un número de identificación personal. Si uno lo mira es un papelito con un código QR, de esos que se escanean con el teléfono, que supuestamente tenía el nombre del heredero y su número de identificación.

VALOY: Es algo como que tiene el nombre de la persona y el número de cédula, que costaba 500 pesos.

CORDERO: Unos 12 dólares. Según Portorreal, este PIN serviría para acceder a la cuenta bancaria donde cada heredero iba a recibir su parte de la herencia.

Y había más.

VALOY: Y también los dos bonos, uno con derecho a... ay, son demasiadas cosas, 500 cada bono. Y también se hizo un acumulativo de 1000 pesos para cada documento.

CORDERO: Los bonos servían para financiar la búsqueda de la herencia.

El acumulativo era un documento que los coordinadores tenían que pagar cada vez que registraban ante Portorreal la cantidad de Rosarios que habían reclutado. Estaba también la rectificación, que costaba otros 12 dólares y que se pagaba para certificar el nombre de las personas incluidas en el contrato.

Y la declaración jurada, para reemplazar un acta de defunción perdida de un familiar, también costaba. Eran documentos con nombres vagamente legales y sin mucha claridad sobre su función, pero lo que sí estaba claro era el costo.

Entre una cosa y otra, los herederos potenciales terminaban pagando entre 70 y 140 dólares para ser parte de la herencia. Y para poner esto en contexto, el salario mínimo mensual en República Dominicana, en esa época, era de poco más de 200 dólares. Maribel podía ver el sacrificio que hacía su propia familia en Cotuí para pagar. Porque no era solo lo que le pagaban directamente a Portorreal, sino los gastos en viajes, y el tiempo que invertían.

VALOY: Muchos de ellos vendían cualquier animalito, vendían cualquier gallinita. Cualquier cosa la hacían con tal de ir para allá, viajar para allá para ir a hacer sus documentos. Pasando hambre.

CORDERO: Pero a pesar de los costos, los Rosario de todo el país y de la diáspora dominicana se seguían sumando al proyecto. En un punto, ella misma dejó de un lado su salón de belleza para ser coordinadora de Portorreal y reclutar herederos. Iba de vez en cuando a la Central del Derecho, la oficina del abogado. Queda en un barrio popular de Santo Domingo y está rodeado de talleres de mecánica al aire libre y vendedores ambulantes.

VALOY: Y se juntaba esa calle frente a la oficina llena de herederos pa’ que los atendieran. Y eso era... uno llegaba por la mañana y era de noche y esa gente pasando trabajo, llovían, se mojaban en la calle, se mojaban para quedar en esos documentos.

CORDERO: Día y noche, lloviera o hiciera sol, en las afueras de la Central del Derecho siempre había filas de personas que iban a entregarle al equipo de Portorreal documentos y a pagar lo que fuera. Y es que Portorreal había organizado un pequeño ejército de personas con una sola función: identificar y reclutar a todos los descendientes de los Rosario que se pudiera. Todos los que estuvieran dispuestos a unirse a la búsqueda de la herencia.

Y la causa de los Rosario se volvía cada vez más conocida. José Cepeda nos contó que cuando la gente se enteraba de que él representaba esa búsqueda...

CEPEDA: Muchas familias acudieron a mi casa para que yo los representara.

CORDERO: Se estima que para el verano del 2018 había alrededor de 140 coordinadores.

Cada uno estaba a cargo de buscar más herederos y mantenerlos informados sobre las noticias que daba el abogado, con la promesa de que recibirían un diez por ciento de la herencia cuando se llegara a cobrar.

VALOY: Hay coordinadores que coordinan hasta mil personas. Muchos 500, 200, 300. Entonces ya cualquier mensaje se lo pasaban a los coordinadores para ellos pasárselo a los herederos.

CORDERO: José, por ejemplo, representaba a unas 70 familias. Y está consciente de los gastos que ha hecho trabajando para Portorreal. Él se describe a sí mismo como un inversionista.

CEPEDA: Hacíamos una pequeña inversión. Usted sabe que eso hay que pagar los pines, esos contratos y los viajes que uno da a diferentes partes del país buscando las documentaciones y las personas.

CORDERO: Pero es que además de cubrir sus propios gastos, a veces ha ayudado económicamente a otros herederos para que se puedan unir a la búsqueda del dinero de Jacinto Rosario.

CEPEDA: Porque las familias son demasiado pobres y yo les decía: “Bueno, yo voy a gastar todo lo que se lleve, las documentaciones de ustedes, y les voy a cobrar un diez por ciento”.

CORDERO: Y ese diez por ciento, junto con el dinero que había invertido, lo recuperaría una vez que llegara la herencia.

CEPEDA: Y yo tengo como unos 800 mil pesos, sí, invertidos en eso… en esa familia.

CORDERO: Alrededor de 13 mil 600 dólares. Los ahorros de toda una vida para un vendedor de vegetales.

Mientras el grupo crecía, Portorreal construyó toda una estructura más formal y sofisticada y la gente creía. Además de los coordinadores, también se crearon varias comisiones, la de la familia Rosario, una comisión internacional, otra de pago.  Era una manera de dividir las tareas. La comisión internacional, por ejemplo, se dedicaba a organizar a los supuestos herederos que vivían fuera del país. Habían contactado a dominicanos en Estados Unidos y en Europa.

Y es que la cantidad de personas reclutadas crecía exponencialmente. Para el 2019, casi 8 años después de haber empezado, Portorreal ya tenía unos 29 mil herederos. Lo que había empezado años antes con una reunión en la sala de los abuelos de Maribel en Cotuí, ahora llenaría casi dos veces el Estadio Quisqueya Juan Marichal, el segundo estadio de béisbol más grande de República Dominicana.

WhatsApp se convirtió en el punto de conexión de quienes se consideraban herederos de Jacinto Rosario. Para el 2019, había al menos ocho grupos de WhatsApp activos que reunían a herederos Rosario. En una sola mañana podían enviarse mil mensajes de texto y audios. Había los más formales, como este:

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

VÍCTOR ROSARIO: Muy buenos días familia Rosario. Buenos días comisiones extranjeras y comisiones locales. Le habla Víctor Rosario, alias “Mr. Chulito”. Estoy haciendo este audio para aclarar un par de cosas y dar algunas informaciones.

CORDERO: Pero otros eran saludos y conversaciones variadas.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

JULIO ÁNGEL DEL ROSARIO: Bendiciones de lo alto, su primo Julio Ángel del Rosario. La paz de mi señor sea con ustedes.

HOMBRE: Familia, familia Rosario. Muy buenas noches, muy buenas noches familia.

MUJER: Un beso y un abrazo para todos mis primos. Feliz año nuevo y feliz Navidad a los… los primos millonarios, a los nuevos primos millonarios.

CORDERO: Por ahí también se compartían rumores que reforzaban que la herencia llegaría.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HOMBRE: Hoy hubo un acuerdo y una firma de contrato con el presidente... el dueño de la Barrick Gold. Y se pusieron de acuerdo, ese contrato que hicieron fue para que el dinero que le paga la Barrick Gold al gobierno, nos lo van a pagar a nosotros.

MUJER: Yo fui testigo, yo fui la primera persona que revisó los documentos y le tengo para decirle que el documento apostillado por el Banco de Santander es real.

CORDERO: Era el medio también por el que se comunicaba Portorreal. Este es él:

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

JOHNNY PORTORREAL REYES: Estamos en las mejores condiciones nunca antes vistas ni soñadas, de que los Rosario, si se le hace justicia, es una de las familias más ricas de nuestro país.

CORDERO: Y también por WhatsApp su equipo informaba sobre los avances que Portorreal hacía en la búsqueda, demostrando, o intentando demostrar, que estaba cada vez más cerca del dinero que todos soñaban. Y a veces eran audios de detalles minuciosos de la agenda semanal del abogado.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HOMBRE: Lunes el Dr. Portorreal tiene cita con el señor, el gerente del Banco de Reservas de República Dominicana, el político. Miércoles, el doctor, y hasta yo estoy invitado, voy para el congreso, el doctor hablará en el congreso.

CORDERO: Portorreal usaba el WhatsApp para hacer anuncios que luego encendían a todos los grupos. Como este, que mandó después de uno de sus viajes a Europa:

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Yo les estoy informando, de manera categórica, se están produciendo el depósito de… de varias cuentas en grandes cantidades de dinero.

CORDERO: Mensajes así venían cada cierto tiempo.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Lo que querían oír de que hay pago, y de que hay… están todas las condiciones dadas, eh, se las estamos suministrando en el día de hoy.

CORDERO: La transferencia de las cuentas en Europa a un banco local en República Dominicana, dice Portorreal, iba a ser ese mismo día. Claro que faltan detalles. Portorreal no habla de la cantidad, por ejemplo, pero cada vez que mandaban uno de esos mensajes, los herederos se emocionaban.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HEREDERA: ¡Ya le pagaron al doctor! ¡Ya le pagaron al doctor! Y ahora vamos nosotros en el nombre de Jesús. ¡Yes!

HEREDERO: Los bancos tienen el efectivo en sus bóvedas para los que van a sacar efectivo.

HEREDERA: Feliz y contenta, el doctor me dijo que a partir de mañana se paga, ¡ya usted sabe, mis primazos!

HEREDERO: Hoy el tema obligado es, cuando reciba la herencia qué haré.

CORDERO: Y hasta celebraban con canciones la llegada del dinero.

(SOUNDBITE DE “LOS CAJEROS” DE EL ALFA FT. ARCANGEL Y MARK B)

ARCÁNGEL: ¡Somos millonarios! ¡Somos millonarios!

CORDERO: Pero el pago nada que llegaba.

Los herederos de Jacinto Rosario han invertido mucho en la idea de este dinero. Quizás demasiado para dejar de creer en él.

Mientras tanto, Portorreal viajaba constantemente a Europa, seis veces entre el 2016 y el 2019. Él aseguraba que los viajes eran para reunirse con herederos en el extranjero, con banqueros y autoridades. Y manejaba las comunicaciones en WhatsApp para dar una impresión de seriedad. Antes de salir del país, enviaba audios y videos a los grupos de WhatsApp. Este video, por ejemplo, es del 2018.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Buenos días familia Rosario. Acá están los documentos con los que en el día de mañana estaremos en Europa, visitando varios bancos.

CORDERO: Se le ve sentado en una mesa y sobre ella una pila de papeles y sobres manila.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Hay documentos acá que tienen un valor incalificable para lo… la familia Rosario específicamente.

CORDERO: Decía que ahí, en esos sobres, estaba la evidencia que le pedían en los bancos europeos para hacer las transferencias de las cuentas de Jacinto a la República Dominicana. Y al final, el video termina con una advertencia.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Siempre que me voy nos tiramos la foto con los documentos que se van a llevar. Pero luego nadie la publica, nadie la… la tira, nadie la sazona, ni la investiga.

CORDERO: Era un regañito, porque la gente no compartía las fotos. Lo que quería Portorreal era exposición.

Portorreal no viajaba solo. Un grupo cercano de asesores y miembros de la familia lo acompañaban. En un viaje de marzo del 2018, envió un último mensaje antes de montarse al avión.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Nuestro juramento es que nos vamos… pero pena de la vida si no venimos cargados, con el dinero en la mano. ¡Por la liberación de la República Dominicana, carajo!

CORDERO: No se escucha muy bien, pero dice que si no vienen con el dinero en la mano, será una pena. Y luego grita con sus acompañantes: “¡Por la liberación de la República Dominicana, carajo!”.

Después de cada viaje, Portorreal seguía insistiendo y cada vez con más detalles de cómo iban a ser las transacciones:

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Se va a hacer un solo pago y todo los Rosario, no importa quiénes sean y en el momento que hayan llegado, recibirán su misma cuota. Eh, no hay familia adelante ni… ni nadie en exclusivo.

Las auditorías, el número de… de Rosarios y todo, eh, será debidamente legalizado y depositado conjuntamente con… con los listados y nóminas de pago.

CORDERO: Y parece que había pensado en todo. Acá está explicando las reglas de cómo se repartiría la herencia en las familias donde había matrimonios entre primos.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PORTORREAL REYES: Si… si esos dos Rosario que se casan, eh, vienen de hijos distintos, o sea de… de primos que heredan, sí heredan por los dos lados.

Eso es una simple relación matemática, no hay ningún problema, pero sí se da el caso de personas que heredan hasta tres veces.

CORDERO: Estos mensajes de Portorreal circularon en los chats de WhatsApp en junio del 2018.

Hablando con varios herederos de los Rosario nos topamos con un mismo discurso: que la transferencia de plata iba a ser tan grande que cambiaría la balanza política en el país. Los Rosario se convertirían en una de las familias más poderosas. Y con esto se acabaría el abuso, se acabaría la corrupción. Iba a ser revolucionario, era casi mesiánico. Y no estoy exagerando. El tema religioso era muy fuerte en la búsqueda de la herencia.

Por ejemplo, Portorreal les decía constantemente que Dios respaldaba su causa. Y cuando le preguntamos a 16 herederos con los que hablamos que si la herencia era real, nadie respondió que no. Ni siquiera consideraban la posibilidad. Todos aseguraron que confiaban en que Dios se las iba a dar. Y que la herencia los va a ayudar a cambiar el país.

Una de las personas que acompañó a Portorreal en su último viaje a Europa, en mayo del 2018, es Nelson Peña.

NELSON PEÑA: Fuimos a España, Madrid, Burgos y también fuimos a la… a la Suiza.

CORDERO: Ese viaje duró 45 días. Nelson no es de apellido Rosario. Es Guzmán, una familia que está detrás de otra herencia, la que dejó don José de Guzmán, conocido como el barón de la Atalaya.

Lo que dice la leyenda es que el barón, que vivió en el siglo XVII en la República Dominicana, dejó una herencia que está perdida. Portorreal representa a ambos grupos de herederos. Nelson se unió al grupo de Portorreal en el 2018 y ese mismo año se presentó la oportunidad de acompañarlo como traductor de inglés.

PEÑA: Cogí la oportunidad de una vez, ni… ni la pensé dos veces.

CORDERO: Nelson tenía dos trabajos. Era chofer de UPS en la Ciudad de Nueva York, y también hacía entregas para otra compañía. Tiene 4 hijos, uno de ellos con autismo. Irse por tanto tiempo iba a tener consecuencias.

PEÑA: Cogí mucho riesgo en ir en ese viaje, pero sabía que se tenía que hacer.

CORDERO: Ser parte del grupo que iba a conseguir la herencia era algo grande, emocionante, hasta revolucionario. Nelson no se lo quería perder.

PEÑA: Yo siempre tenía la idea que… que iba a ser una cosa histórica. Que solamente no era de dinero, pero que iba a cambiar a la historia de la República.

CORDERO: Y se lanzó de lleno. Gastó sus ahorros y terminó de financiar el viaje con la tarjeta de crédito de su mamá. En total gastó unos 8 mil dólares. Cuando el grupo llegó a España, algunos miembros de la comisión internacional los estaban esperando.

PEÑA: Desde que salimos el avión, los Rosarios estaban ahí. Y ellos nos trataron una cosa increíble.

CORDERO: Los movilizaban en Madrid. Los miembros de la Comisión Internacional fueron muy atentos. Portorreal financiaba el viaje con el dinero de la familia Rosario y de inversionistas. Después de ese deslumbre inicial, al pisar Europa por primera vez, Nelson se dio cuenta que el viaje no era lo que él imaginaba.

PEÑA: Pues lo pensé diferente. Yo pensé que íbamos a llegar a España y… y nos iban a reconocer como Rosario y Guzmán en los bancos, pero no fue así.

CORDERO: Y es que Nelson ni siquiera recuerda haber visitado algún banco en España. Portorreal controlaba la agenda del viaje, y en Madrid hubo varias reuniones con grupos de los Rosario y de los Guzmán. Y buscaron algunos documentos históricos, pero no mucho más. Luego viajaron a Suiza.

PEÑA: Llegamos a lograr llevar un documento de la familia Guzmán que faltaban, y también un… creo que un documento de los Rosario, y lo llevaron al banco Credit Suisse.

CORDERO: De las quince personas que fueron a Suiza, solo cuatro fueron al banco. Nelson no fue uno de ellos, esperó en un café junto a los otros. Pero la supuesta reunión en Credit Suisse...

PEÑA: No… no duró mucho. Eso fue como unos veinte minutos.

CORDERO: Hasta donde Nelson sabe, no hubo ninguna transferencia de dinero a las familias en ese momento. Por lo menos él no recibió nada. Tampoco le quedó muy claro qué se logró con el viaje.

El regreso fue duro. Había perdido sus dos trabajos por irse tanto tiempo.

PEÑA: Todo, dejé todo. No quería hablar con nadie, no quería hablar con mi esposa, con mis hijos, con mis hijas. No quería hacer nada. Tenía la mente proyectada a un final. No sé si eso… si eso de pena es selfish, creo, pero así soy yo. Yo quería llegar a un final y dejé todo.

CORDERO: Había creído en la herencia, en la posibilidad de una riqueza que cambiaría su vida, su país. Y más allá de una reunión de veinte minutos, la plata no parecía estar cerca.

Para personas como Nelson, que perdió dos trabajos por seguir el rastro de la herencia, las consecuencias de no ver ese dinero fueron enormes. En el 2019, después de su viaje, perdió su casa en Nueva Jersey. Y él y su familia estuvieron un mes sin una vivienda propia. Pasaron ese tiempo...

PEÑA: En el sótano del cuñado mío, y otro entonces en un hotel. Esos fueron los días más oscuros para mí. Trein… treinta días.

CORDERO: Eventualmente lograron mudarse a una nueva casa, gracias a un programa de asistencia. Pero, además, la búsqueda de la herencia trajo otras consecuencias.

Nelson había tomado dinero prestado de su mamá y cuando llegó de su viaje por España y Suiza, la familia tenía la expectativa que iba a traer mucho dinero. Pero él les tuvo que decir la verdad:

PEÑA: Que no tenía herencia, que tenían que esperar.

CORDERO: La familia esperó, por un tiempo. Luego lo confrontaron.

PEÑA: ¿Pa’ qué diablos tú fuiste a Europa? ¿Por qué tú le cogiste la tarjeta de mi mamá?

CORDERO: Una de sus hermanas llegó a decirle...

PEÑA: Que yo no puedo ir al entierro de mi mamá. Me dijo así.

CORDERO: ¿Por qué?

PEÑA: Porque yo la hice matar. Y todavía está viva. Una cosa increíble eso… lo que hace una visión de dinero.

CORDERO: Mientras investigábamos esta historia escuché muchos relatos como el de Nelson, relatos de deudas acumuladas, familias peleadas, ahorros que se perdieron en la búsqueda del oro de Jacinto Rosario.

Maribel terminó perdiendo su salón de belleza por ser coordinadora de Portorreal. José del Carmen Cepeda aún esperaba recuperar los miles de dólares que ha invertido buscando la herencia. Y tantos más.

Habían pasado nueve años desde que comenzó la búsqueda, pero Portorreal no entregaba nada.

ALARCÓN: En el próximo episodio, la batalla entre Portorreal y una heredera que se convertiría en su mayor enemiga.

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ANIBELCA ROSARIO: Entonces ese señor motiva, obliga, juega, amenaza a sus seguidores para que saquen una cuenta de ahorros en el Banco de Reservas de la República Dominicana. Y el Banco de Reservas sabe que eso es una estafa.

PORTORREAL REYES: Ella me está acusando a mí de ladrón. Y me está acusando de estafador. Y me han denunciado en todo el país. ¿Quiénes son los estafadores de los Rosario? ¡Los extorsionadores! ¡Los desacreditadores!

ALARCÓN: Mónica Cordero es periodista de investigación. Vive en Nueva York y trabaja con el equipo digital de Política en Univisión. Coprodujo esta historia con Luis Trelles. Luis vive en San Juan, Puerto Rico y es editor en Futuro Media.

Un agradecimiento muy especial a Joe Nocera. También queremos agradecer a Frank Báez, Rita Indiana, Andrea Bavestrello, Juan Carlos González Díaz y Alicia Ortega por su ayuda con esta historia.

Esta historia fue editada por Camila Segura, Luis Fernando Vargas, Victoria Estrada y por mí. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Lisette Arévalo, Jorge Caraballo, Aneris Casassus, Xochitl Fabián, Rémy Lozano, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Desirée Yépez.

Fernanda Guzmán es nuestra pasante editorial.

Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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